Un amor prohibido
Un sacrificio
Claire es una chica normal (o eso es lo que cree) de 16 años que vive con su tía materna en Phoenix , quien la trata muy mal por ser ella la causante de la muerte de su propia madre.
Todo cambia cuando conoce al joven...
Ya era la hora en la que tenía que irme. Esto era duro, alejarme de Jungkook... Pero tenía que hacerlo. Ya ma había duchado y me había puesto ropa cómoda para cualquier tipo de situación en riesgo. Por si a caso.
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Agarre una pequeña mochila dónde solo lleve una cambia de ropa, billetes y un libro. Había dejado pasar unas dos horas, para estar más segura que nadie se interpondrá cuando me vaya.
Bajé lento y asegurándome que no hubiera nadie. Cuando estuve en la sala me dirigí a la puerta pero una voz me detuvo...
-¿A dónde vas? -mierda... Al volverme Suga estaba sentado en un sofá mirándome de pies a cabeza.
-No te importa.
-Bueno, si a mí no me importa a los chicos sí. -dijo levantándose.
-Eres un hijo de... ¿No deberías estar con tu novia? -se acercó a mí y me puso algo tensa.
-Ella puede esperar. -me acerqué y simule que le daría un beso, mientras que le sacaba la cartera de su bolsillo trasero.
-Esto me servirá. -le enseñé la cartera y me fui corriendo. La abrí y tenía muchos billetes, más de los que yo tenía en mi mochila.
Suga venía detrás de mí... Mierda. Un auto venía a la par conmigo y al darme cuenta que era un chico le sonreí, tal vez eso me sirva.
-Hola hermosura. -me dijo desde su auto.
-Hola, ¿te importaría darme un aventón?
-Claro que no. -me subí lo más rápido que pude.
-¡Ahora arranca! ¡Vamos! -el chico me obedeció y Suga se quedó atrás.- Muchas gracias...
-¿Es tu novio? -sonrei.
-Mi ex-novio. Me acabas de salvar.
-Y porque te perseguía.
-Le robé su billetera. -dije sonriendo al recordarlo.
-Vaya... Así que eres una ladrona de ex-novios. -dijo mientras miraba la carretera. Unos kilómetros adelante decidí que seria mejor bajarme ya que Suga es demasiado perezoso como para seguir el auto.
-Si, bueno gracias por el aventón. ¿Me podrías bajar aquí?
-Con un condición. Dame tu número.
-Te daré más que mi número. -dije en tono sexy.
-Muy bien. -paro cerca de un parque y yo me bajé.- ¡Oye espera!
-No te asustes. -dije sonriendo. Me alejé y lo sorprendí al acercarme del otro lado.- Dije que te daría algo más.
-Muy bien muñeca. -abri la puerta y al hacerlo pude ver qué su amigo de él ya estaba erecto. Me acerque y lo tome del cuello de la camisa para sacarlo del auto y una vez que estaba afuera la empujé más lejos y me subí al auto y aceleré.