39.
Sonrio al ver a mi padre besar a Marina, todos los invitados empiezan a aplaudir y silbar.
Ares y yo empezamos a tirar arroz encima de los dos, nos sonríen y vienen a abrazarnos.
Marina: Os quiero tanto –. Nos besa.
— Bienvenida a esta familia de locos.
Ares: Con nosotros nunca te vas a aburrir.
Papá: Seguro que no –. Concuerda con Ares.
Marina: Para mi es un gran honor poder ser una más de la familia.
Volvemos a abrazarnos.
Mi padre y Marina se marchan el coche de recién casados, para volver luego con otro vestido y otro traje.
Ares y yo no encargamos de hacer pasar a todos los invitados al salón donde se celebrará el banquete.
Helios: Hola.
— Qué mi padre haya invitado a tu familia no quiere decir que puedas hablar con nosotros y mucho menos que te hayamos perdonado.
Helios: Lo sé, no sabes lo mucho que me arrepiento.
— Sabes, mi padre suele decirme una cosa –. Ladeo la cabeza y ruedo los ojos –. Si te vas a arrepentir de una cosa, seguro que hubiera sido mejor no hacerla.
Helios: Se que Zack nunca te diría eso, él diría algo así como, es mejor arrepentirse que no hacer lo que querías.
Mierda, me ha pillado.
— ¿Y que era lo que querías? ¿Romper el corazón de mi hermano?
Helios: ¿Te cuerdas en la fiesta de vuestro cumpleaños? ¿Cuando te dije que me gustaba una chica? –. Asiento–. Me dijiste que hablará con ella, y fue lo que hice.
— ¿Esta diciendo que es mi culpa lo que pasó entre vosotros?.
Helios: Bueno, tu me animaste a hablar con ella.
— Esto es flipante –. Respiro hondo antes de perder lo nervios –. Eres un mierdas que no respeta ni la amistad ni nada, y pones de excusa que yo te anime para no aceptar que comestieste un error que nunca vas a solucionar y nunca te va a perdonar, y encima me culpas a mi, eres un sinvergüenza.
Helios: ¿Y me lo dices tu? Que jugaste con mis dos hermanos –.
Un impulso me hace darle una fuerte bofetada, la gente que estaba cerca de nosotros se gira al escuchar el golpe.
— Vete a la mierda, Helios.
Me alejo de él con las lágrimas acomulandose en mi ojos.
La gente empieza a aplaudir cuando los novios entran por la gran puerta.
Mi padre ha cambiado su traje por uno más juvenil y Marina ha cambiado su largo vestido blanco, por uno más corto y más sexy.
— ¡Vivan Los novios! –. Gritamos todos.
Papá: Que empiece el banquete.
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Caos.
Novela JuvenilSus ojos azules podían volver loco a cualquier ser humano que habitara la tierra. Sus emociones eran como olas, arrasando con todo lo que encuentran a su paso. Poseía el poder de ser la persona más fría del planeta y a la vez la persona más cariñosa...
