Cada coincidencia es un mensaje, una pista sobre un aspecto particular de nuestras vidas que requiere atención. Y Leah... debió prestar más atención.
*Fueron amigos en su adolescencia pero el destino los separó, llevándolos por caminos distintos e i...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Leah.
Desde año nuevo todo era perfecto para mí.
Harry y yo nos llevábamos mucho mejor que antes, lo que me hacía pensar que quizá había posibilidad de que él pudiera sentir algo más que una atracción, y eso, me regocijaba. Él se comportaba cariñoso y tierno la mayor parte del tiempo. Incluso, muchas veces me perdía en mis pensamientos por las noches antes de dormir, imaginando que eramos novios y que estábamos enamorados del uno al otro.
Esos tres días que estuvimos en aquella isla, habían sido los mejores que pudiera haber vivido. Luego de perder mi virginidad y estar distanciados por un día, estábamos más apegados. Desde eso ya había pasado casi cerca de un mes; siendo el día de hoy su cumpleaños. Sin embargo... Harry se había marchado apenas hace una semana y media a Japón.
No negaba que me sentía algo vacía sin su presencia, pero no tenía derecho a detenerlo para viajar. Además, yo ya había rechazado su invitación. También, admitía que deseaba tener un poco más de comunicación con el castaño, pero no quería hostigarlo y convertirme en una chica intensa.
Becca aún no tenía idea de lo que pasaba en mi vida, pero sabía que eso no aguantaría por mucho tiempo. Aún me encontraba preocupada por esas fotografías que nos habían tomado en ese bar. Presentía que en cualquier momento relucirían por las redes sociales, y me estaba preparando para cuando sucediera.
Incluso, había pasado hace unos minutos atrás un interrogatorio de Becca, haciéndome escapar de sus preguntas para seguir atendiendo a los clientes que llegaban.
—Hoy salimos temprano, no te escaparás —canturreó cuando pasó por mi lado.
Suspiré resignada.
Media hora más tarde, nos encontrábamos saliendo del lugar. Becca iba a mi lado mientras aferraba la tira del bolso que colgaba en su hombro. Sabía muy bien que quería seguir haciendo preguntas, ya que apretaba los labios de vez en cuando y sonreía mirándome de reojo.
—Leah, ya lo sé todo —soltó de pronto.
—¿A qué te refieres que sabes todo?
—Eso, lo sé todo —sonrió ampliamente—. los vi —ríe bajito.
Me hice la tonta.
—¿Um? —fruncí mi ceño—. no entiendo...
—Ay por favor —bufó rodando sus ojos—. Harry y tú —me apuntó—. están juntos ¡los vi!, iba en el autobús cuando los encontré cerca de un parque, ibas ingresando en su auto, pero él te dio un beso antes de que entraras por completo.
Me detuve por completo cuando comentó lo que había visto.
Mis manos como siempre comenzaron a sudar y miré a Becca pensando en como explicarle la situación. Ella esperó con paciencia a que hablara, pero luego me animó a seguir caminando; había notado lo nerviosa e incómoda que me había colocado.