Cada coincidencia es un mensaje, una pista sobre un aspecto particular de nuestras vidas que requiere atención. Y Leah... debió prestar más atención.
*Fueron amigos en su adolescencia pero el destino los separó, llevándolos por caminos distintos e i...
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Harry.
—No.
—No es tan difícil —repetí una vez más.
—No —volvió a negar cruzando sus brazos—. no quiero hacerlo —dijo.
Suspiré frustrado mientras apoyaba mis antebrazos en el manubrio del vehículo, observando por el vidrio a unas cuantas personas que pasaban por el frente.
—Eres un caso Leah.
—Solo no quiero Harry, no es fácil conducir para mí.
La observé con atención, viendo como mantenía su vista fija en mí.
—Te prometí que te enseñaría a conducir —sonreí—. así que lo haré.
Apoyó su nuca en el respaldo.
—No quiero arruinar tu auto ¡es muy lindo!, el de Arthur no lo era tanto —dijo haciéndome reír—. no tengo para pagar el tuyo si es que ocurriera algo.
—No pasará nada —prometí—. solo confía en tu buen profesor —me apunté al acomodarme en el asiento, para luego hacerlo marchar por la calle—. iremos a un lugar vacío, en donde puedas estar con más libertad ¿te parece bien?
Se quedó en silencio unos segundos, pero finalmente terminó aceptando con pocos ánimos.
Hace dos semanas atrás, había estado saliendo con Leah hacia distintos lugares de Manchester. Recorriendo y conociendo partes que parecían tranquilas para conversar. Aunque aquellas dos semanas se disminuían a cuatro días, ya que tan solo tenía dos días libres a la semana, por lo cual, solo me dejaba la opción de ir a buscarla a la salida de su trabajo; era un milagro que nadie aún supiera de que era yo quien la fuera a encontrar.
—¿Qué tan lejos iremos? —consultó luego de un rato.
—No demasiado, solo buscaré un lugar en el que puedas sentirte tranquila.
—¿Eres buen profesor?
Doblé por una calle antes de contestar.
—El mejor —sonreí—. tendrás tu licencia en lo que canta un gallo —reí.
—Si logras ayudarme, será un gran logro.
—Lo lograrás Leah, solo es practica.
—Y teoría.
Lo pensé por unos momentos.
—Tal vez, pero no demasiado... —hinqué mis hombros—. solo debes prestarme atención, y deberías hacerlo ahora —recomendé cuando paré en un semáforo.
—Ok, solo bajas la velocidad... y paras —sonrió.
Volteé mis ojos al escucharla.
—Además de eso, coloco la palanca en neutro —digo a la vez que muestro con mi mano—. y luego...