Cada coincidencia es un mensaje, una pista sobre un aspecto particular de nuestras vidas que requiere atención. Y Leah... debió prestar más atención.
*Fueron amigos en su adolescencia pero el destino los separó, llevándolos por caminos distintos e i...
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Harry.
—Pequeña Leah —sonreí.
—¿Pequeña? —alzó una de sus cejas con diversión—. no soy tan pequeña, grandote —fastidió mientras acomodaba la correa de su bolso en el hombro.
—Lo eres —reí apoyando mi mano en su cabeza—. mira, me llegas un poco más abajo del hombro.
Hizo un pequeño mohin antes de mirarme.
—Eres muy molesto Styles —sonrió esta vez—. pero no te diré nada, porque me has traído aquí —rió.
Miré el lugar a la vez que colocaba las gafas sobre mi cabeza, apreciando la entrada gigante que nos recibía. John Ryland Library, la biblioteca más grande y antigua. Esta era una de las cosas que me gustaba visitar cuando no estaba de tour.
—¿Qué estás esperando ahí? —habló Leah desde unos metros más alejada—. vamos —me llamó con su mano apresurándome.
Corrí la corta distancia que había avanzado, posicionandome a su lado para observarla de reojo.
Hoy estaba aún más linda, se había arreglado y podía notar como también llevaba un leve maquillaje en su rostro, resaltando sus pestañas largas y ojos cafés claros. Además, su cabello caía sobre sus hombros y espalda, en pequeñas ondas, haciendo que golpeteara contra ella mientras caminaba.
Leah siempre había sido linda, pero debía de confesar que ahora lo estaba mucho más.
Era algo increíble saber que había vuelto a tener comunicación con ella, y me parecía aún más al saber que Leah estaba dispuesta a recuperar nuestra amistad perdida.
Haber cortado el contacto, fue un gran error del cual me arrepentía.
—¿Harry? —llamó.
—¿Mhm?
—¿Puedes dejar de mirarme tan fijo?
Aparté la vista de ella avergonzado, mirando hacia el frente, en donde podía ver a la perfección como algunas personas salían del lugar con grandes sonrisas.
—Lo siento... —me disculpé luego de un rato—. no quise incomodarte.
Soltó una risa pequeña.
—¿Qué es eso de que viajarás? —interrogó cuando estuvimos dentro del lugar, mirando a nuestro alrededor asombrados—. wow... este lugar es mucho más grande de lo que se ve en fotos —comentó.
—Lo es —asentí apreciando las paredes y techo—. iré a Japón —digo retomando la conversación.
Antes de llegar, le había comentado que realizaría un viaje por unas semanas. En donde quizá, ya no nos veríamos hasta que llegase nuevamente. Y por lo que pude notar, ella se había encontrado desanimada al escucharme hablar. Quise creer que tal vez era porque había prometido recuperar algo que se había perdido, y ahora irme, era estar haciendo todo lo contrario.