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— Valen, — dije con los ojos llorosos.

— ¿Qué me vas a decir? — se alejó. — Son una mierda, los dos. — Se fue corriendo.

— Yo sabía que esto iba a pasar. — la sangre me hervía, el corazón latía a mil, y mí cara estaba más pálida que nunca— ¿Tú no dirás nada? — lo miré.  Él estaba apoyado en el respaldo del asiento con las manos en su cara.

— ¿Qué quieres que haga? — me miró, su cara estaba roja por completo. — De alguna u otra forma iba a pasar, Amber. — bajó del auto cerrando la puerta violentamente.

— Habla con ella, no podemos quedar así. — me bajé del auto chocando con él.

— No va a querer, la conozco, es muy orgullosa. No me va a escuchar. — dijo con bronca.

— Iré yo. — traté de tranquilizar mis nervios. — No hagas ninguna locura, voy a tratar de hablar con ella, tiene que escucharme aunque no quiera.

Entré a la casa corriendo, subí a su habitación con mucho miedo. Mis piernas temblaban, y los nervios iban a aumentando.

Toqué la puerta para recibir alguna respuesta por parte de ella del otro lado de la puerta.

—¡No quiero hablar con nadie! — la escuché decir, estaba llorando. — ¡Andate! — volvió a gritar.

— Valen, por favor, escúchame. — le supliqué con lágrimas en mis ojos.

— No te quiero ver, ni a ti ni a Christopher. — dijo más menos alterada.

— Sé que me estas odiando en este momento a mí y a él, pero escúchame, por favor. Sólo te pido que me escuches, no te pido que me perdones y que me entiendas, sólo te lo quiero explicar, dame cinco minutos. — dijo apoyándome en la puerta.

No escuché ninguna respuesta, sequé mis lágrimas y empecé a alejarme. Me di vuelta al escuchar un ruido de parte de la puerta.

— Cinco minutos. — dijo con la voz sensible. — se hizo a un lado para que yo pase. Pasé, y ella cerró la puerta detrás de mí.

— Valen, yo, — traté de hablar.

— No. — me interrumpió. — Escúchame tú a mí. — dijo alzando un dedo. — Siempre te abrí las puertas de mí casa. Nos conocemos desde los 5 años, siempre fuimos muy unidas. — tomó una pausa. — ¿Por qué me hiciste esto? — estaba dolida. — Puedo entender que Vélez es un hombre joven, apuesto, con buen físico, pero es mí papá, y tú no tienes ningún derecho de hacer lo que hiciste, eras mí mejor amiga, Amber. — dijo secándose las lágrimas.

— Soy. — hablé. — Soy tu mejor amiga.

— No. No lo eres. — dijo alzando la voz.

— Déjame decirte cómo son las cosas, Valen. — dije llorando. — Nunca quise que esto pase, yo no busque enamorarme de tu papá, pero se dieron las cosas, siempre quise contarte que me pasaba algo con Christopher pero nunca tuve las fuerzas necesarias para confesarte que estoy enamorada de él.

— Eres una hipócrita. — dijo abriendo la puerta. — No te quiero ver más.

— Valen, — traté de hablar, pero el dolor me lo impedía.

— Andate. — se apoyó en el marco de la puerta esperando que me vaya.

Me fui de ahí, sentía un gran dolor inmenso, sabía que esto iba a pasar algún día, pero nunca me lo imaginé de esta manera, que ella nos viera besándonos, debió ser muy feo para ella. Sé que jamás me va a perdonar lo que le hice, la conozco.

Fui rápidamente a mí cuarto, me recosté en la cama, no dejaba de derramar lágrimas. Cerré los ojos y me quedé profundamente dormida.

(…)

Me desperté con un dolor de cabeza insoportable. Me ardían mucho los ojos y lo tenía muy hinchados de tanto llorar. Me levanté de la cama un poco mareada y fui directamente a verme al espejo. Estaba destruida, mí cara se veía realmente mal.

— Tengo que irme de acá. — balbuceé aún al frente del espejo.

Agarré el bolso y metí todas mis cosas.

No podía seguir viviendo en esa casa en la cual Valentina me odiaba, me detestaba, y claramente me lo merecía, me merecía aquel odio que ella sentía por mí, porque ella tiene razón, soy la persona más egoísta del mundo.

Decidí por escribirle una carta, sabía que no me quería ver ni mucho menos escuchar, entonces le voy a escribir una carta explicándole absolutamente todo, y necesitaba pedirle perdón.

Valen, decidí en escribirte esta carta porque se que en estos momentos me detestas, y estás enojada y dolida por lo que te hice, sé que esta carta no va a solucionar nada ni mucho menos vas a perdonarme por todo el mal que te hice respecto a lo de tu papá. Nunca decidí enamorarme de Christopher, no fue mí decisión y nunca quise que pase, sólo pasó y se que fue un error muy grande, pero ahora entiendo que te perdí, y ya no hay vuelta atrás. Entiendo que no me quieras ver, porque hasta yo me doy asco, pero quiero contarte que hoy preferí irme lejos, muy lejos tuyo y lejos de Christopher. No quiero que pienses que me estoy escapando de este dolor que sentimos todos, pero no quiero que me odies aunque ya lo estás haciendo, sólo no quiero hacerte sufrir más, y si me voy quiero agradecerte por tu amistad, sinceramente jamás en mí vida tuve una amiga asombrosa como tú. Te quiero y espero algún día puedas perdonarme por todo.

Amber.

Lágrimas salían rodando por mí mejilla al escribir esa carta de despedida, necesitaba tomar un respiro e irme lejos para no hacerles mal.

Dejé la carta arriba de mí cama, agarré mis cosas y me fui sigilosamente sin despertarlos.

Amor imposible (CV y Tú) Semi-hot. {TERMINADA}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora