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— Por favor, dime qué vienes. — me pedía Valen de rodillas frente a mí esperando que le dijera que sí.

Habían pasado dos semanas, dos malditas semanas sin poder rozar mis labios con los de Christopher, sin poder hablarle. Hablábamos pero siempre y cuando manteniendo la postura, mí trato hacía él no era el mismo. Moría por besarlo, por tocarlo, por hablarle como antes, pero ya no era lo mismo. Valen tenía mucha razón con que tenía que olvidarlo. ¿Para qué estar llorando por él? Si él lo único que siente por mí es atracción, si me buscaba era solo para sacarse las ganas. Y lo entiendo. Pero yo no me voy a dejar manejar de esa manera. Tengo que conocer otras personas, y es lo que voy a hacer.

— Está bien, voy a ir. — dije al fin. Valen se levantó y me abrazó.

— ¡Si! — dijo como una niña pequeña. — Nos vamos a divertir. — dijo con una sonrisa en su rostro.

— Espero. — sonreí finjidamente. — Necesito despejarme y olvidarme de un par de cosas.

— De alguien, querrás decir. — sonrió. — Te aseguro que te lo sacarás de la cabeza.

En estas semanas he estado ayudando a aquel hombre que hace dos semanas atrás me había secuestrado. Ahora nos llevamos bien y conocí a sus hijos, me dió pena la vida que llevaban esas pobres criaturas, pero les prometí que todo iba a cambiar. Mí sueño de formar un comedor para personas sin trabajo o sin casas seguía en pie.

— ¿Qué te pondrás esta noche? — preguntó mí amiga emocionada por la fiesta.

— ¿A dónde van a ir? — apareció Christopher en las escaleras de brazos cruzados y con el ceño fruncido. Se veía realmente enojado y para nada conforme con la salida de hoy.

— A una fiesta. — dijo Valen mirándolo con una sonrisa en su rostro. Él seguía serio.

— ¿ Quién les dió permiso para salir? — él se acercó a nosotras con ahora las manos en sus bolsillos.

— Tú. — Sonrió Valen. — Nos dejaras, ¿Cierto?

— No. — negó él.

— Pero tenemos derecho de divertirnos.— Al fin hablé yo. Su mirada pasó a mí.

— Mí última respuesta es no. — se dió la media vuelta para irse.

— Que viejo malhumorado. — Susurré, cosa que él logró escuchar.

Christopher se dio vuelta mirándome con una cara no muy amigable.

— No saldrán, y punto.

— Señor, le recuerdo que Valentina y yo tenemos la edad suficiente como para salir sin autorización, — lo miré a los ojos. — suya. — terminé mí oración. — Y ahora sí nos permite nos iremos a preparar para esta noche.

Valen me miró sorprendida y con una sonrisa de oreja a oreja, luego lo miró a Christopher y le hizo una seña de triunfo dejándolo con la palabra en la boca.

— Jamás pensé que te le enfrentarías así a Vélez. — dijo Valen tirándose en la cama riéndose.

— Yo tampoco. — dije con una pequeña sonrisa. — ¿No te parece que me pasé con lo de viejo malhumorado?

— Nah, estuviste bien. Es un viejo amargado. Es mí padre, y lo amo pero a veces me dan ganas de matarlo.

Pasamos toda la tarde buscando algo adecuado para la salida de esta noche. Recordé que semanas antes me había comprado un vestido muy hermoso, pero pensaba usar ese vestido en una ocasión especial con Christopher. Pero ya no me importaba nada, si no lo usaba ahora a ese vestido no lo usaba nunca.

Amor imposible (CV y Tú) Semi-hot. {TERMINADA}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora