—¿Qué haces acá? — me sujetó entre sus brazos haciendo que yo de un brinco enrollando mis piernas en su cintura haciendo que su ya erecto miembro chocara con mí feminidad, me besó desesperadamente, con pasión, con posesión. Amaba sus besos, sus caricias y sobre todo lo amaba a él.
— Te necesitaba. — dejó de besarme para susurrarme al oído. Mordió el lóbulo de mí oreja haciendo que mí piel se erizara.
— Nos puede escuchar Valen. — susurré.
— No nos va a escuchar, ella se fue. — cerró los ojos, él se tambaleó.
— No, Chris. — me bajé de encima suyo. — Estás borracho. — me reí ante su expresión, era demasiado gracioso. — encima es de mañana, tienes que descansar. — No voy a negar que me encantaría hacerlo ahora mismo en este lugar, pero no quiero aprovechar de él, está ebrio.
— ¿No te gustan los mañaneros? — preguntó con una sonrisa picarona.
—¿Eh? — yo no había entendido a lo que se refería. Soltó una pequeña sonrisa.
— Que inocente eres. — depositó un beso en mis labios. — Un mañanero se dice cuando lo hacemos a esta hora, ¿Te gustaría? — enrrolló sus brazos en mí cintura.
— Ve a acostarte, Chris.
— Estamos solos, Amber. Se que quieres. — me moría de ganas.
— Pero estás ebrio. — sonreí.
— Lo sé. — me agarró fuertemente de mis piernas alzándome haciéndome chocar con la pared, el agua caía por todo nuestro cuerpo, me besó ferozmente, yo le seguí el beso. ¡A la mierda la borrachera! Lo necesitaba.
Sin darme cuenta me había penetrado. Clave mis uñas en su espalda, gemí.
— ¡Avísame, estúpido! — exclamé, él se rió y siguió con sus movimientos.
— Perdón, hermosa. — besó mí frente.
Sus embestidas se hicieron más fuertes, igual que sus besos. Entraba en mí rápido e intenso, con pasión, con deseo.
— ¡Oh dios! ¡Christopher! — grité en un gemido. Me sentía llegar.
— Aguanta hermosa. Llega conmigo. — gimió.
Puede que él me doble la edad pero pero este hombre es un Dios en el sexo a pesar de estar ebrio. Siguió entrando en mí una y otra y otra vez.
— ¡Christopher! — gemí y nuevamente entro en mí.
— Córrete para mí, nena. — me dijo y el orgasmo llego a nosotros como una bendición. — el mejor orgasmo de mí vida. — dijo secándose el sudor.
Aún enrrollada a su cintura, apagué la regadera y nos dirigimos a mí habitación. Me dejó delicadamente en la cama, no sin antes secarme el cuerpo y el cabello que lo tenía mojado por el agua de la ducha.
— Ahora sí, a dormir hasta la noche. — cerró los ojos y se durmió profundamente. Aún seguíamos desnudos.
Lo miré atentamente mientras dormía, es hermoso. Me apoyé en su pecho y me acomodé, él envolvió su brazo en mí cintura pegándome más a él. Comencé a jugar con su cabello, no le sacaba la mirada de encima, parecía un bebé.
— ¿Que título le ponemos a esta historia? — Susurré, a pesar de que aún no éramos nada oficial yo lo sentía como si lo fueramos, aunque él no quiera. No quiero pensar que él solo me quiere para divertirse o simplemente para sacarse las ganas, no quiero ser su polvo del día. Entiendo que sea mucho mayor que yo y que él haya vivido el doble de lo que viví yo. Pero lo amaba, a pesar de ser una nena de casi 18 años, la amaba, lo sentía. Ojalá pudiera leer sus pensamientos, meterme en su cabeza un segundo para ver qué es lo que está pensando y que es lo que pasa por su cabeza. Necesito que me dé una respuesta, si quiere estar conmigo o lo único que quiere es divertirse.
Sacudí mí cabeza de un lado a otro sacándome esos feos pensamientos.
Cerré los ojos y caí en un profundo sueño.
(…)
Abrí los ojos, un ruido a mí me había despertado. Lo ví, él estaba a mí lado, roncando. Reí.
Agarré mí celular, me fijé la hora. Eran las 6 de la tarde, ¿Tanto dormimos? Me levanté y me di cuenta que estaba desnuda completamente. Recordé lo que había pasado hace unas horas, tenía una sonrisa en mí rostro, pero rápidamente se borró al darme cuenta que Christopher no había usado preservativo.
Yo no sabía que hacer en estás ocasiones, lo único que me quedaba era hablar con Valen. Me vestí rápidamente y fui directo a la habitación de ella.
— Valen, hola. — dije entrando a su cuarto con una sonrisa fingida.
— Hola. — ella sacó su vista de la pantalla de la computadora para mirarme y luego volver la vista a la pantalla. — ¿Te pasa algo? ¿Hablaste con Vélez?
— En realidad no, cuando lo fui a buscar para platicar estaba un tanto ebrio. — dije sincera. Ella abrió los ojos como platos.
— Hace mucho que no tomaba, ¿Le hiciste algo? — Cerró lo computadora dejándola a un lado para ponerme más atención a mí.
— Bueno, la verdad antes de hablar contigo yo le dije que preferiría no estar peleada contigo a estar con él, creo que se puso mal y por ese motivo bebió. — apreté mis dientes nerviosa.
— Tú tienes algo. — se cruzó de brazos. — ¿Que pasó?
— Tú eres mí mejor amiga, quiero contarte pero, ¿Si es sobre tú papá no te enojaras? — ella negó con la cabeza.
— Cuéntame.
— Luego de acostar a Christopher en su cuarto yo fui a darme una ducha a mí habitación, él apareció ahí como si nada y bueno, pasó lo que tenía que pasar.
— ¿Vienes a contarme sus chanchadas? — puso cara de asco. — ¡Amber! ¡Que asco! — Empezó a reírse.
— ¡No es eso! — sonreí. — Él no se cuidó, recién acabo de acordarme que no uso condón.
— Se pasan, ¡Por dios! Eso no se olvida, Amber. Es lo principal antes de tener relaciones sexuales. — me retó, parecía mí madre.
— Ayudame y deja de retarme, Valen. — bufé. — Ví por internet que hay unas pastillas que se toman de vez en cuando pero solo se usa cuando se olvidan de cuidarse.
— Si, la pastilla del día después. — suspiró. — Tú quédate tranquila, ya vengo. — tomó su bolso y se fue.
Me había quedado tranquila como ella me había dicho. Me puse a pensar y recordé el hombre que me había secuestrado, tenía que ir a verlo.
— Se me parte la cabeza. — apareció Chris en la puerta de la habitación agarrándose la cabeza con las dos manos. Estaba en boxers. Mordí mí labio inferior al verlo en ese estado.
ESTÁS LEYENDO
Amor imposible (CV y Tú) Semi-hot. {TERMINADA}
Fanfiction¿Que pasaría si te enamoras de alguien que te dobla la edad? Y peor aún, que sea el padre de tu mejor amiga. Hagamos de este amor imposible, posible.
