Las horas en este lugar corrían lentas, tenía fe en que Christopher me iba a sacar de este lugar porque me lo prometió.
— ¿Por qué haces esto? Hace falta secuestrar a gente para poder tener dinero? — Él estaba sentado frente a mí, leyendo una revista. Yo seguía atada de pies y manos pero esta vez en una silla.
— No me vengas con este tipo de conversación porque no me vas a convencer de soltarte, nena. — se levantó mirándome fijamente.
— ¿No te haz puesto a pensar que le haces mal a personas? Claro, porque no te ha pasado, quizá. — Él no decía nada. — ¿Tienes hijos? — pregunté aún con la mirada en él.
— Si.
— Por eso mismo. — le hablé. — ¿Que sentirías tú si alguien secuestra a tu hijo o hija? Tienes que saber lo feo que es estar preocupado por alguien que es muy importante para ti, y lo feo que debe sentir esa persona que está pasando por este feo momento en el que yo estoy pasando. No lo estoy pasando bien aquí.
— No me quieras conmover con esto, nena. — rió cínicamente. — No tienes idea lo que es no tener ni siquiera para comer todos los días.
— No, no lo sé. — tomé aire. — Yo, — suspiré. — No soy la hija del multimillonario empresario Christopher Vélez. — él me miró sorprendido. — Te lo he dicho mil veces, yo soy la mejor amiga de su hija. Te habrás confundido porque estoy viviendo en su casa.
— Es lo mismo. — miró a un lado. — Él se escuchaba muy preocupado por ti. — sonreí con pena.
— Por favor, no me hagas daño. — dije triste. — Sueltame, y te juro que tú y tu familia comerán todos los días. — Desde pequeña sueño con abrir un comedor para esas personas que no tienen para comer. Esta es una buena oportunidad para abrir mí propio comedor.
— ¿Cómo se que no me estás mintiendo para que te suelte? — preguntó. Me daba pena ese hombre.
— Porque siempre cumplo mis promesas. Todos necesitan una segunda oportunidad, y tú la tienes. — Aclaré mí garganta. — Tu familia y tú necesitan un futuro mejor, y créeme, que la tendrás y nunca, pero nunca volverás a hacer esto, y ni robar, porque tendrás todo lo que quisieras.
— Suenas sincera.
— Soy sincera. Quizá no tendré muchos años de experiencia, de hecho voy a cumplir 18 recién, pero soy una chica de palabra.
— Te creo. — me sonrió. — Te soltaré. — se me dibujó una sonrisa en mí rostro. Había cambiado el pensar de este hombre. — Perdona por todo lo que te hice pasar, eres una chica muy buena.
— Lo sé. — me desató la soga que tenía en mis manos y en mis pies. — ¿Cuántos hijos tienes? — pregunté curiosa.
— Tres. — me dió el bolso que yo traía. — dos niñas y un niño. Las niñas tienes 8 y 10 y el niño tiene un año.
— Está bien. — sonreí. — Si mañana te encuentras aquí te traeré algunas cosas para ellos.
— ¿En serio? — dijo emocionado.
— Claro. — toqué su pecho. — Desde pequeña soñé con tener mí propio comedor para que aquellas personas que no tienen para comer vayan a mí comedor.
— Que lindo, te agradezco mucho...
— Amber, me llamo Amber.
— Gracias Amber.
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Amor imposible (CV y Tú) Semi-hot. {TERMINADA}
Fanfiction¿Que pasaría si te enamoras de alguien que te dobla la edad? Y peor aún, que sea el padre de tu mejor amiga. Hagamos de este amor imposible, posible.
