—¿Estoy embarazada? — dijo ella más preocupada que antes. Y luego comencé a reír.
—¡Amé tu cara de preocupación! — exclamé a carcajadas. Ella me pegó en el brazo. — Es solo un atraso, Valen. Capaz tienes que ir a un ginecólogo.
—¡Me asustaste! Tonta. — ella ya estaba a punto de llorar. — Debe ser solo un atraso entonces.
— O, — la miré. — Si estás embarazada y esto falló. — sonreí divertida.
—¡Basta! No creo que esto haya fallado, voy a ir al ginecólogo.
—¿Le puedo decir a Chris que el test no era para mí sino para ti?
— Está bien.
Por suerte el test había dado negativo, estaba muy segura de que si Christopher se enteraba iba a matar a Erick sin antes saber que "no sería de Erick"
Fui al cuarto de Chris, él estaba sentado en la cama jugando con sus pies mirando al suelo, al escucharme entrar me miró y me sonrió.
—¿Y? ¿Que pasó? — me miró con esos ojitos tan lindos que él tenía.
Entré y me senté en su regazo mirándolo a sus ojos.
— No era para mí el test. — sonreí. Él me miró serio.
—¿ Y por qué lo compraste? —frunció el ceño.
— No te enojes conmigo, y mucho menos con Valen. — él se tensó.
—¿Valen? ¿Valentina está embarazada? — dijo cerrando los ojos y apretando sus dientes de una forma graciosa.
— No lo está, ya se sacó la duda y le dió negativo.
—¿Qué haré con esta niña? — se agarró de la cabeza con los ojos cerrados.
— Entenderla. — sonreí. — No la regañes, Chris. — pasé mis manos por su cuello.
— No lo haré, solo, — suspiró. — No me gusta verla crecer.
— Lo sé. — acaricié su mejilla. —¿Que harás con Romina? — lo miré fijamente.
— Valentina no se va a querer ir.
— Claro que no, aparte ella ya cumplió ya mayoría de edad para decidir con quién quedarse.
— Pero yo no soy el padre.
— Si, lo eres. — sonreí. — Claro que eres su padre, Chris. No lleva tu sangre pero lo eres, eres esa persona que siempre estuvo con ella, en sus primeros años, quien la protegió durante todos estos años.
— Entonces, si lo soy. — me miró con una sonrisa en su rostro, amo demasiado a este hombre, y no me importa su pasado, lo único que me importa es tener un futuro a su lado sin importar lo que haya hecho en su adolescencia. — Te amo, Amber. — beso mis labios. — Jamás te alejes de mí, porque me harías mucha falta.
— Tú también me harías mucha falta, Chris. — lo besé. —¡Se viene tu cumple! — exclamé en un canto con una sonrisa, él borró su sonrisa definitivamente.
— Ni me lo digas. — dijo serio.
—¿Por qué? ¿No te gusta tu cumpleaños?
— Antes no me importaba, pero, — suspiró. — Voy a cumplir 34 años, y tú tienes 18, Amber.
—Si, ¿Que tiene? — sonreí acercándome más a él. — Tengo que estar orgullosa de tener un novio tan sexy que va a cumplir esa edad y no esté maltratado como los tipos de tu edad. — dije orgullosa. Él soltó una risa.
— ¿En serio te parezco sexy? — se mordió el labio inferior.
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—Demasiado. — besé sus labios. — Eres el hombre más sexy del mundo entero.
— Te amo, preciosa. — me sonrió tiernamente. Me tiré arriba suyo cayendo ambos a la cama, yo estaba arriba de él.
— Yo también. — dejé un pequeño beso en sus labios. — Te amo desde el primer día en que te vi, desde ese momento supe que iba a amarte para toda la vida, y jamás pensé que estaría contigo.
— Eres tan hermosa, mí amor. — se dió vuelta quedando el arriba mío. — y tan mía.