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James miraba por la ventana ensimismado apoyado a la pared...cuando Steve llegó y lo vio en el mismo lugar donde lo había dejado se preguntó qué rayos tendría el paisaje de afuera para capturar de esa manera su atención.
Hacía un buen rato unos niños en la vereda de enfrente jugaban con mascaras y una de ellas era la de Spiderman... y su mente voló sin permiso a los recuerdos.
Con Steve estaban de regreso de una misión bastante accidentada en Sudáfrica que les había dejado varias lesiones de las que estaban recuperándose.
- Bucky, compre la cena. - dijo Steve al dejar las bolsas que había traído y preparando los platos en la mesa.
James había revisado cientos de veces aquel pequeño dispositivo que había permanecido inactivo ya un poco más de un par de meses...cruzado de brazos no pudo evitar liberar un pesado suspiro.
Quería librarse del peso que oprimía su pecho...ese peso del que no podía escapar cuando sus pensamientos se cubrían de un suave pero adictivo aroma a vainilla.
No había tenido más noticias suyas, ahora vivía con Stark en la Torre y allí era imposible acercársele... nadie sabría que a escondidas había visitado su cuarto vacío en el departamento de May... sólo algunas veces, sólo para abrazar su almohada recostándose en su cama abandonada. Incluso antes de partir con Steve, con el sigilo que lo hacía tan peligroso asesino... había seguido a Tony y Peter a una presentación en una Universidad y aunque no se mostraban abrazados... los gestos cómplices que se prodigaban le gritaba una cercanía que desgarró su alma.
Peter estaba tan abstraído escuchando atentamente el discurso de Stark en el escenario que no había reparado en él que se mantuvo a una distancia prudente.
Tal vez se habían despedido definitivamente...
- James! - le llamó Steve ya bastante fastidiado por la falta de atención del moreno.
- Qué quieres?! - le preguntó evidenciando su molestia por la interrupción de Steve.
- Que vengas a cenar MALDITA SEA!- le respondió haciendo a un lado su acostumbrada corrección.
Al fin de mala gana, Bucky se sentó pero los intentos de Steve de iniciar una conversación murieron en su silencio.
- No tengo apetito. - dijo cruzando los cubiertos en el plato.
- No estás alimentándote bien... - dijo casi en un susurro cuando Bucky se levantó dejándolo sólo en la mesa.
Se llevó las manos a la cara y trató de contener el llanto como venía haciéndolo con una indeseable frecuencia. Es que sencillamente no entendía por qué el hombre que decía amarlo hacía ya un tiempo que se comportaba distante y furioso.
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