Alexa
En mi terror, retrocedo unos pasos, tumbando algunos floreros y cayendo al suelo al no poder aguantar bien mi propio peso, pero entonces la veo a ella, me levanta y me ayuda a volver a dentro de su casa.
—¿¡Q-qué era eso?! —lentamente me voy calmando de lo pasado anteriormente.
—Tranquila, no está vivo, no puede hacerte daño —Ella toma mis manos, las cuales siguen temblando.
Ella me miró con tristeza, luego desvió su muerta mirada y soltó un leve suspiro.
—Te lo explicaré todo a su tiempo, por ahora, debes reposar, aún no te has recuperado —la mirada arrugada de la mujer se posó en aquel cráneo.
Sus lágrimas salieron de sus ojos, sentí una gran pena al verla, parece haber pasado por mucho.
—Lo siento yo...
—Te llevaré a la cama —me interrumpió—, mañana te mostraré la aldea.
No dijo más y me ayudó a volver, yo solo podía pensar en ese gran esqueleto y en las lágrimas de aquella mujer.
Ya en cama, no podía dormir bien, no sabía en qué pensar, me sentía demasiada perdida, la incertidumbre de quien soy, siento que me carcome por dentro.
Al girarme para intentar dormir, siento una presión en mi mano derecha, se trata de un brazalete, apenas me doy cuenta de que estaba ahí.
Está formado por rocas, parece hecho por una persona inexperta, además se nota el paso de los años, ¿Tendrá esto relación con mi pasado? Seguramente, por ahora lo guardaré.
—Alexa, despierta —la voz de aquella mujer me sacó de mi letargo, al final pude dormir, pero no recuerdo en qué momento.
—Ho-hola —no sabía muy bien cómo saludarla, así que hice algo simple, me rasque los ojos por el sueño.
—Me alegra que hayas dormido, esperame un rato, iré por algo de ropa para ti, luego te mostraré la aldea.
—Ehm... O-okay —fue lo único que dije, sentándome en mi cama, esperando a la mujer que había salido de la habitación.
Repentinamente la mujer apareció en la puerta, con varias prendas.
—Creo que esto podría servirte, aunque no tengo sujetador, pero te enseñaré a usar vendas, tal como las tenías antes —dijo la mujer, algo emocionada por alguna razón, yo la mire algo confundida por lo último, no sabía a qué se refería.
—Supongo que querrás cambiarte tú sola, ten, avisame cuando estés lista —me entregó las prendas y estaba por salir de la habitación.
—¡Espera! —levante la voz por primera vez, sentía mi garganta muy seca, ella me miró esperando — g-gracias.
Su mirada se volvió una de sorpresa y tristeza, creí haber dicho algo malo así que me asusté, pero luego su rostro se transformó en uno más radiante que antes.
—¡De nada! —dijo y luego se fue.
Ahora sola en mi habitación, tendría que darme prisa y ponerme la ropa que me dio.
Instintivamente, sonreí por la situación, tenía un sentimiento que no podía reconocer, algo que me alejaba de la incertidumbre de mi pasado, por alguna razón, me alivia.
Retire de mi cuerpo las prendas blancas que usaba desde ayer y quien sabe cuanto más tiempo, vi mi reflejo en un espejo cercano.
La mayoría de mi cuerpo seguía teniendo vendas y se podía reflejar lo débil y flaca que yo estaba, mis huesos se podían ver en la mayoría de mi piel, trague saliva y me di la vuelta, ignorando mi reflejo y tomando la ropa que esa amable mujer me ofreció.
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Alma Eclipsada I: Sombras De Conminacion
FantasyEn un continente desangrado por la guerra, dividido en dos por una gran muralla, tras dieciocho años después de un gran conflicto contra monstruos de origen desconocido, los eclipsados, individuos con diferentes habilidades, deben terminar con el re...
