Liberación

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En los niveles más profundos de Lastmare, una chica recorría el lugar, derribando a los criminales y escondiéndose de los monstruos y guardias, una chica de cabello blanco y ojos plateados, con una cicatriz en su mejilla izquierda.

La albina había sido liberada de su prisión por el corte de luz de hace unas horas, su intención no era huir, quería ayudar a los guardias, luego pensaría en qué hacer.

Pesé a haber perdido bastante de su fuerza por los meses en prisión y el no poder usar su poder sin tener su arma, la joven se las arreglaba bastante bien por el lugar.

En el fondo estaba distraída, solo conocía a una persona con el descomunal poder eléctrico para causar ese corte de energía, pero no quería creerlo, ¿Para que Alexa querría liberar a tantos prisioneros? Pensó la chica.

Una de sus opciones es que la estaba buscando, pero después de lo ocurrido en la guerra, dudaba que la quisiera ver.

La chica escuchó varios pasos y se escondió en una de las celdas abiertas, mirando de reojo quienes eran.

Dos sujetos, uno con cabello corto, dos espadas en su espalda y un manto que cubría su cuerpo, con marcas en su ojos. Acompañado de un sujeto con una máscara, cabello corto castaño, una especie de capa roja rasgada, y cargando una gran arma en su espalda.

—El plan va a la perfección, seguiremos bajando hasta el último nivel, ahí la última fase comenzará.

La chica desconocía quienes eran esos sujetos, se habrá perdido de mucho en su estadía en ese lugar, pero no parecían algo que definirías como "los buenos" así que procedió a seguirlos de lejos.

Alexa

Habia al fin había llegado al nivel y celda asignado, anteriormente había sufrido una ola de calor, procedente del nivel seis, le pareció bastante extraño, pero no podía seguir nada y siguió avanzando.

El recorrido había sido bastante difícil, acabó con algunos monstruos y evitó a los guardias lo mejor que podía, algunos se confundieron y le preguntaron si era de bastión, pero ella huía de ellos y se escondía.

Al fin estaba aquí, pero no era lo que ella esperaba.

No había una chica, la celda estaba vacía, en cambio había alguien más: un chico de cabello azul oscuro, medio largo suelto, vestía un chaleco gris con decoraciones azules, pantalones negros que acababan en unas grandes botas cubiertas de acero en algunas partes, llevaba un cinturón de donde colgaba lo que era la funda de la katana que llevaba en su mano.

Al girarme pude verlo a la cara mejor, un largo mechón recorriéndola, unos ojos azules oscuros, como su cabello, abajo de ellos cubiertos de unas grandes ojeras, denotando una falta de sueño.

El chico un momento me miró sorprendido, luego su expresión se convirtió en una de enojo.

Yo retrocedí unos pasos.

Mi corazón latía rápidamente, sentía miedo en ese momento, su figura era imponente.

Empuñe con fuerza mi daga, él se desplazó rápidamente y dirigió un corte directo a mi, yo lo bloquee rápidamente con mi daga.

Intenté desviar su arma, pero él lo hizo primero, haciendo que yo soltara mi daga, quedando lejos de mi, el dirigí otro corte, yo lo esquive, tropezándome con mis pies y cayendo al suelo.

Insistió e intentó clavar su katana en mi pecho, yo rodé hasta mi cuchillo, volviéndolo a tomar.

—Fui estúpido al pensar que eras diferente, pero sólo eres una renegada más —el movió su mano libre, y grandes manos y látigos completamente oscuros me inmovilizaron, volví a asustarme, jamás había visto algo como esto. El se acercó rápidamente a mi, yo pensé en algo rápido, acumulé electricidad en mi daga lanzándola lejos de mi.

Alma Eclipsada I: Sombras De Conminacion Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora