Amenazas que renacen

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Roumani

La flecha rozó mi mejilla izquierda, dejando una pequeña marca, y esta quedó clavada en el suelo, unos pocos centímetros detrás de mí.

—C-calma —dije, intentando disipar las dudas de la chica.

Chariclo estaba temblando y gracias a eso falló la flecha, debería estar agradecido.

—¿¡A-acabas de revivir el cadáver de alguien!? —estaba bastante asustada, su voz dejaba claro eso.

—Déjame explicarlo, ese es uno de mis poderes, puedo revivir a alguien y controlar su cadáver, pero...¡Agh!

Los cortes de la batalla anterior ardían, provocando que no pueda explicarle las consecuencias.

Ella aún temblaba, pero tomó aire y bajó el arco acercándose a mí, ahora se notaba mucho más tranquila.

—Déjame ayudarte —dijo para luego sentarse a mi lado y poner sus manos en mi hombro, de repente las heridas cerraron misteriosamente sin dejar rastro.

—W-wow... —quedé sorprendido al ver eso, su habilidad como eclipsada resultó ser la curación, era bastante útil, eso también explicaba su puesto en la guerra.

Voltee mi mirada al cadáver de mi compañero, la falta de información fue su condena, no, yo asumo completamente la culpa.

—Hay que enterrarlos.

—¿¡Q-que!?

—Si te causa náuseas, me encargaré, así que tú vigila que no haya más amenazas.

Cavar una tumba será difícil y tomará tiempo, pero no pienso dejar sus cadáveres aquí, pudriéndose en el frío de la noche, olvidados y abandonados.

Con mis propias manos cabe las tumbas, y encerré sus cuerpos, coloque algunas rocas encima para no olvidar que están enterrados aquí, tras esto, me arrodillé frente a las dos tumbas.

—Vuestro deber terminó, pueden descansar en paz, su alma y mente lo están, espero que encuentren la felicidad donde sea que estén ahora. —Esas eran las palabras predilectas para enterrar a todo hermano eclipsado caído.

Aunque siempre me parecieron molestos, ahora los extraño, jamás fui tan amigo de ellos y ahora me arrepiento... Pero, si los hubiera conocido más, ahora este sentimiento de pérdida sería peor.

Al levantarme y girar, vi a Chariclo mirando las tumbas, se notaba la pena y tristeza en su mirada.

—Hay que volver, está amaneciendo —dije viendo como lentamente el sol salía en el horizonte.

Pero al volver a mirar a la chica, estaba solo tenía ojos para el sol naliente a lo lejos, parecía bastante encantada.

—Podemos... ¿Quedarnos a verlo?

Me confundí al escucharla decir eso, pero luego entendí que quería verlo más tiempo, eso nos iba a retrasar mucho más, pero se veía tan entusiasmada. Solo suspiré y di unos pasos atrás

—Bien, no te distraigas por mucho tiempo.

Escuché un pequeño gritillo de emoción, luego me senté apoyado en un árbol, mirando de reojo el amanecer.

Ojalá ellos estuvieran vivos para ver esto, era un amanecer cálido después de una noche tan fría, un amanecer sin dos compañeros...

Aunque mis heridas fueron curadas, aún sentía algo adolorido el cuerpo, y al quedarme quieto siento que solo lo empeoraba.

Intente despejar mi mente, al no lograrlo me levante, camine al cadáver de aquella criatura, faltaba averiguar algo.

Esta cosa jamás tuvo boca, habíamos conseguido cadáveres de ellos y los científicos los habían investigado, jamás tuvieron algo parecido, ¿Por qué esté particularmente tiene una en su nuca?

Alma Eclipsada I: Sombras De Conminacion Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora