Alexa
Nada más salir rápidamente nos escondimos atrás de un contenedor de basura, el olor era horrible, no pude evitar taparme la nariz, la chica no lo hizo, no entiendo por qué.
Al lado había una pared, de la casa de donde salimos, en esta pared había algo pintado, llamó bastante mi atención, era el símbolo, el de los eclipsados, pero tenía una X puesta con pintura por encima, era obvio el mensaje.
Las linternas alumbraron hacia nuestra dirección, yo rápidamente escondí mi cabeza.
—¿Hay algún rastro de los prisioneros fugados?
—Negativo, despejado por aquí.
—Sigue buscando.
La conversación de los soldados llamó mi atención, no sé si nos estaban buscando a nosotras o a más prisioneros que lograron escapar.
—Vamos.
La albina habló y volvió a tomar mi camino, casi que arrastrándome lejos de ahí.
Quería decirle algo, pronunciar palabras respecto a él pasado, pero no sabía que decir, el asunto primordial parece que es huir.
—Por este callejón.
Nos metimos por un lugar estrecho, rodeado de carteles rotos, basura en el suelo y más paredes pintadas.
—"Recuerden Turong Lai..." —Leí uno de los graffitis. —¿Qué es eso?
La chica volvió a mirarme confundida, pero luego desvió la mirada, evitando contacto visual.
—Es la ciudad al sur de Aeissium, fue la ciudad más avanzada y la primera en caer, ahora sólo son ruinas y arena, no hay tiempo para hablar de eso —la chica volvió a tomar mi muñeca y arrastrarme por los sucios callejones.
—¡Espera, no me has explicado nada! —ella rápidamente puso su mano en mi boca, mientras pasaba una patrulla.
—¿Es cierto el rumor de la última luna?
—¿Que es un traidor y fue encerrado? También lo escuché, pero no te creas todo lo que dicen por ahí. Además nuestra prioridad es la seguridad de Atticus, los prisioneros y quizás esas máscaras anden sueltas libremente en las calles.
—¿Qué quieres que te explique? —pregunto la chica, aun evitando el mírarme a los ojos, era más alta que yo, así que solo miraba adelante.
—¿por qué huimos? ¿A dónde vamos?
—están poniendo la ciudad patas arriba para buscar a los fugitivos, nosotros contamos como unos, nos dirigimos a... No lo sé, al otro lado del muro, al norte no tenemos nada —dijo la chica, sus palabras tristes y suspiros dejaban en claro lo que sentía.
—Tengo a alguien, a este lado del muro donde podemos ir, aunque no los veo hace meses.
—¿Estás segura? —pregunto la chcia con duda.
—Lo estoy.
—Bien, cambiaremos de dirección.
Ella se adelantó, alejándose de mi vista, el gran muro estaba ahora en frente de mí, ya con partes oxidadas y partes que le faltaban por una lucha reciente, suspiré y volteé la mirada, alejándome de eso.
Recorrimos la ciudad, era un largo camino hasta la salida este y el que ningúna de las dos conozca la ciudad no nos jugaba a nuestro favor.
Trepamos los techos de arquitectura metálica, blindado por cemento y adobe, la estructura de la ciudad se regía sobre cimientos de refugiados y bajos recursos, hasta convertirla en lo que es.
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Alma Eclipsada I: Sombras De Conminacion
FantasiEn un continente desangrado por la guerra, dividido en dos por una gran muralla, tras dieciocho años después de un gran conflicto contra monstruos de origen desconocido, los eclipsados, individuos con diferentes habilidades, deben terminar con el re...
