Roumani
¿Era real lo que estaba escuchando? Jamás se me había cruzado por la cabeza siquiera la idea de que sean padre e hija.
—Así que entiendo como te sientes, ¿Vale?
El shock fue tanto que todos los sentimientos que tenía hace un momento habían desaparecido, provocando que tuviera que sentarme.
Acherus también se sentó en frente de mí, yo tenía la mirada perdida, viendo hacia todos lados menos sus ojos.
—No es mi hija biológica, hace más de diez años la encontré en un campo de batalla, perdida, desorientada, sucia y con sangre en su cuerpo.
Eso tiene más sentido, ahora comprendo mejor.
El comandante se quedó en un largo silencio, parecía que estaba dudando de contarme lo siguiente.
Unos minutos pasaron, en una cruda, Acherus seguía pensativo y con duda, su garganta se agrandó al tragar saliva.
—El asunto es que ella se veía igual a como se ve actualmente.
¿Eh? Eso es imposible, no tiene ningún sentido.
—Se que parece una locura pero es verdad, no se si tiene relación con su poder o algo así, pero siempre ha tenido ese aspecto, no ha cambiado nada —continuó aquel hombre.
Todo tipo de preguntas y pensamientos invadieron mi cabeza ¿habrá sido por eso por lo que se la llevaron? ¿Por eso esas extrañas alas y ese arco? No tengo ninguna respuesta, ¿Quizás su poder vuelve inmortal su cuerpo? Es imposible saber, estamos en un gran punto muerto.
—Aunque cuando la encontré, parecía con amnesia, no recordaba cómo había llegado o qué hacía ahí en ese momento.
—¿Crees que tenga alguna clase de inmortalidad? —pregunte.
—No lo creo, la he visto herida.
—Si, yo también.
Había otra opción, pero no creo que ninguno de los dos quiera decirla, hay aún un traidor entre nosotros, y estos renegados tienen sus habilidades mejoradas ¿y si...? No, es impensable.
Me agarre la cabeza, aun pensando en el asunto, rasque detrás de mí oreja derecha con mi mano contraria, aun procesando todo el tema.
—Vamos a rescatarla... ¿Cierto?
Acherus se quedó en silencio, con una mirada triste en el suelo, apretó sus manos y desvío un poco la mirada de mi.
—No puedo asegurarlo, ahora mismo no tenemos los recursos para una operación de rescate.
—¿¡Qué!? ¿¡Nos quedaremos aquí sin hacer nada dejándola a su suerte!? —Me levanté bruscamente de mi asiento , al ver lo que hice, volví a tomar asiento, suspirando, intentando calmarme.
—Como dije, no tenemos las fuerzas y no sabemos dónde están, además de estar lidiando con monstruos evolucionados y renegados eclipsados... —Acherus miró el suelo, apretando sus manos.
—Tienes razón... —me quedé en silencio un buen rato, procesando toda la información que acabo de recibir.
—Esperemos que el departamento científico encuentre alguna clase de explicación
Solté una leve risa ante su comentario.
—Los resultados de ellos jamás nos han ayudado en mucho.
—Deberías dormir, ya casi acabamos el trabajo de recolectar los cuerpos, por hoy no hay nada más que podamos hacer —dijo Acherus.
—Salir de aquí con esa turba furiosa afuera es... Arriesgado —solté una leve risa sarcástica.
—Busquemos una salida alternativa —dijo Acherus, para después ofrecerme su mano para levantarme, yo la recibí, luego él puso su mano en mi espalda, en forma de apoyo, caminamos juntos un rato.
Quiero rescatar a Coopyd, no se porque se la llevaron, espero que no le hagan ningún daño, pero por ahora, no lograré nada sufriendo aquí, lo único que queda es seguir adelante.
Ya afuera de la estructura, me tomé un momento para inhalar profundamente y luego exhalar.
Quedé viendo el cielo, en mi vista, se cruzó algo que se estaba elevando a lo lejos, dejaba una estela de humo, y cuando llegó más alto, explotó, causando un gran alboroto.
A todos nos llamó la atención, sonó como un disparo potenciado con algo, aunque esté disparo ya lo había escuchado antes.
—Es la máscara del arma... —dije, luego Acherus me miró intrigado.
—Eso viene de Lastmare —Acherus camino gritando para llamar la atención de todos los presentes—. ¡¡Todo aquel que pueda levantarse y usar un arma, tiene que ir a la prisión Lastmare ya!!
—¡¡Muévanse, estamos bajo ataque!!
—¡¡Tomen sus armas!!
Todos se empezaron a movilizar, entre tanto alboroto quede medio confundido, no tenía mi arma aquí, tenía que buscarla, aunque no recuerdo dónde la había dejado.
Cuando estaba por tomar cualquier arma del lugar, alguien me tiró algo, era la funda con mi katana dentro, se trataba de Nick, el cual con un gesto de cabeza, me dijo que me seguía, yo asentí.
Las puertas de la fortaleza se abrieron, todos los civiles que estaban anteriormente habían huido al escuchar el estruendo, no los culpo.
Coloque mi arma en mi cintura y procedí a correr hacia Lastmare, en el camino se nos unieron Camelia y Connor.
—Me alegro verte de nuevo en pie Shane —dijo Nick soltando una leve risa.
—No me queda de otra más que levantarme.
—¿Qué creen que está pasando? —preguntó Camelia.
—Eso no fue un disparo normal, y no hemos recibido noticias de Lastmare, algo debe estar pasando —respondió Connor.
—Se trata de las máscaras, ese disparo es el mismo que el de uno de ellos —comente.
—Estamos a punto de averiguarlo—Nick se acomodo su banda en la frente.
Llegamos al gran puente, al otro lado, todas las luces de Lastmare estaban apagadas, la electricidad se había ido, aunque eso era raro considerando la forma en la que estaba construida la prisión, era imposible cortar la electricidad de forma natural, algo más debió haberlo hecho.
Al otro lado del puente, se encontraba aquella máscara del arma, esta vez vestida diferente, con una gran capa roja que se movía con el viento, el nos estaba mirando fijamente. Rodeado de cadáveres de varios guardias, acribillados por el.
El puente se empezó a elevar, eso se hacía en casos de grandes emergencias, debemos correr rápido y pasar al otro lado.
—¡Vamos! —grite, mientras todos atrás me siguieron, fácilmente la mayoría saltamos al otro lado del puente levadizo, pero algunos se habían quedado atrás, y no había otra forma de cruzar sin correr peligro.
La máscara se había ido, parece que entró en la prisión, si están aquí es obvio que es lo que quieren.
Las fuerzas de las cuatro puertas habían sido eliminadas con lo que parecía relativa facilidad, el pequeño patio en la entrada donde se dejaban los caballos, estaba lleno de cadáveres.
—Es un motín, quieren liberar a alguien, y creo que se a quien quieren —dije, caminando entre los cuerpos hacia el interior de la prisión, desenfundando mi katana en el proceso.
—Es el momento de acabar con esto, vamos —son al menos tres máscaras, quizás esté alguien que aún no conocemos , todo asunto es probable ahora mismo, pero es nuestra oportunidad de acabar con ellos de una vez por todas.
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Alma Eclipsada I: Sombras De Conminacion
FantasiEn un continente desangrado por la guerra, dividido en dos por una gran muralla, tras dieciocho años después de un gran conflicto contra monstruos de origen desconocido, los eclipsados, individuos con diferentes habilidades, deben terminar con el re...
