Ruomani
tantos años y no he logrado encontrar ninguna pista de ella, y ahora con este asunto, dudo poder seguir buscándola.
—¿Qué es esa foto?
Al escuchar una voz a mis espaldas rápidamente guardó la fotografia en blanco y negro en el bolsillo de mi abrigo y volteo para saber de quien procede; claro de mi compañera Chariclo.
—¿Estabas ahí?—pregunté.
—Llevo aquí todo el tiempo —respondió bastante irritada por mi pregunta.
Baje mis hombros y le vuelvo a dar la espalda. Llevamos esperando a que "La maestra de armas" nos entregue nuestros equipo hace ya bastantes tiempo, muchos cazadores ya habían partido hacia las zonas de avistamientos de monstruos, yo aun no sabia hacia donde tenía que ir.
Escuché el sonido de una campana, significaba que nuestras armas ya estaban listas, guarde mis manos en el bolsillo de mi abrigo y me adentre en la habitación. Era una zona grande y estaba adornada por todo tipo de armas de filo, algunos rifles y armas de fuego estaban ahí de decoración, ya que en esta época eran inútiles
—Shane, así que es tu turno —una voz femenina salió de los adentros de la llamada herreria.
—"Maestra de armas" Nightmare.
Mire a la que se encargaba del lugar, una chica cuya habilidad era el total manejo de todas las armas, vestía una chaqueta con peluche en su cuello y brazos, unos mini shorts y medias largas con botas, sus ojos punzantes intimidaba a cualquiera, acompañado de su ceño fruncido todo el tiempo, además su cabello amarrado y desordenado le daba un aire de pereza
—Si me llamaste es porque ya están listas las armas —le dije con obviedad, dando un paso adelante cruzándome de brazos.
—Eso es obvio, idiota —respondió dándome la espalda y agarrando una bolsa la cual colocó sobre la mesa, de esta saco una katana enfundada la cual me lanzó, la agarre en el aire.
La funda estaba decorada por varias líneas de metal, y la empuñadura estaba atada en vendas, tomé esta última y desenfunde un poco el arma, el acero brillo nada más verlo,reflejaba mis ojos azules oscuros y cabello del mismo color en ella.
—Acero, lo más letal para esas criaturas, después de la pólvora —comentó ella, cualquier arma puede dañarlos, pero el acero era mucho más efectivo así que solo asentí con la cabeza y volví a enfundar la katana.
—La pólvora está casi acabada desde que finalizó la guerra, esto es lo más útil que tenemos después de todo —abroche el cinturón de la funda en mi cintura.
—No me digas lo evidente, estupido. Aún falta el arma de tu compañera.
Me gire viendo de reojo a Chariclo, la cual no había dicho ni una palabra aún, solo estaba ahí, parecía que era algo tímida. me moví para que esta diera unos pasos adelante, estaba algo curioso por ver que arma manejaba ella.
—Toma —Nightmare sacó un gran arco, con dos puntas afiladas en la empuñadura, junto a un carcaj, lleno de flechas de acero, ambos se los entregó a la chica, a diferencia de mi, no se los tiro.
—Además, por si no puedes pelear con el arco o te quedaste sin flechas, te hice un cuchillo —se trataba de un cuchillo simple, de un solo filo,Chariclo lo almacenó en su bota derecha y guardó el carcaj y el arco en su espalda. el comportamiento de la herrera era diferente con ella.
—Gracias por todo, Night —le dije.
—Vuelve a llamarme así y te golpearé en la cara, largo de aquí, y no mueras muy lejos de casa —dijo la chica con un tono bastante serio y grosero, ella siempre fue así que no tiene ningún sentido quejarse por su comportamiento.
Chariclo y yo salimos del lugar, lo siguiente era que nos asignaran el lugar a el que teniamos que ir, así que tocaba ir a visitar a él comandante Acherus.
—A pesar de haber pasado una gran guerra, esta gente parece muy cuerda —comentó Chariclo, varias miradas se posaron en ella tras sus palabras.
No era un muy buen comentario que digamos, pero supongo que tiene razón.
—Estar en total acción mantiene nuestras mentes enfocadas, no tenemos tiempo de pensar en el pasado ni en las consecuencias, pero en el periodo de paz de seis meses hasta ahora, parece que algunos han empezado a perder enfoque.
No dijo nada más después de eso. Bastión lentamente se estaba vaciando y sólo quedaban unos pocos que ya partían hacia sus misiones asignadas, la noche empezaba a caer. En poco tiempo ya habíamos llegado al despacho del comandante Acherus.
Al entrar no estaba él solo, Marcus de Darkrage y Laules de Sylverwom, dos eclipsados bastante habilidosos, Marcus podría traer objetos inanimados a él, y Laules podría crear luz, quitarla o podría intensificarla volviendola un arma.
—Te tardaste mucho Shane —comentó Marcus, llevaba una chaqueta de cuero café algo ajustada, además de pantalones largos con estampado de camuflaje los cuales acababan dentro de unas botas grandes, portaba guantes de cuero como todos nosotros, la cicatriz que cruzaba su cara diagonalmente le daba un aire serio, llevaba en su cabeza un gorro de lana gris, parte de su pelo café sobresalía
—¡Si! creímos que no vendrías —comentó entre risas laules, el cual vestía un abrigo grande acolchado negro, llevaba unos jeans grises con unos zapatos de cuero, su cara de chico alegre con cabello peinado hacia atrás no encajaba en el lugar.
—¿Tardarme? —no sé a qué se refería ni porque ellos estaban ahí esperándome.
—Los llame, porque los necesito a los cuatro para esto —una voz fuerte y autoritaria llamó nuestra atención, fijando todas nuestras miradas hacia él, se trataba del comandante Acherus, el cual estaba, comandante numero catorce de los eclipsados, y un veterano de la guerra, se encontraba mirando unas fotos todo este tiempo.
—Las pistas que tenemos nos llevan a lo que parece, un Basilisco suelto cercano a un bosque, es peligroso y puede ser una amenaza mayor si sale de ahí.
—Comandante, ¿porque está tan seguro de que es uno? —pregunté, algo intrigado.
—Cadáveres de diferentes animales, con rastro de zarpazos y mordeduras, además de grandes huellas, debe ser uno de ellos —aseguró el comandante.
—¿Basilisco? —me giré al escuchar la voz de Chariclo, la cual no había hablado en esta sala hasta ahora.
—Son criaturas cuadrúpedas, poseen una larga boca que cubre gran parte de su zona superior, además de dos látigos en su espalda que portan un par de grandes cuchillas.
—oh... Suena... Aterrador —su declaración me causó intriga, ya debería haber visto uno muchas veces,me giré volviendo a prestar atención a Acherus.
—¿Seguro que es un Basilisco? —preguntó Marcus.
—Ninguna otra criatura podría hacer esas mordidas. Es peligroso, por eso irán en un grupo de cuatro, ustedes cuatro, vayan ya, evitemos que haya muertes.
—Será un placer hacer equipo con "La última luna" —dijo el chico de Sylverwom.
—Callate Laules —le reproche el comentario, todos los apodos ridículos que me ponían eran muy molestos y mucho más ese en especifico.
—Vayan ya, podrán hablar en el camino —Acherus habló claro y firme.
Al escuchar a Acherus tan estricto todos hicimos una pequeña reverencia y salimos de la sala y posteriormente de bastión.
Sentía que algo aquí podría salir mal, pero éramos cuatro contra uno, no creo que pase nada.
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Alma Eclipsada I: Sombras De Conminacion
FantasyEn un continente desangrado por la guerra, dividido en dos por una gran muralla, tras dieciocho años después de un gran conflicto contra monstruos de origen desconocido, los eclipsados, individuos con diferentes habilidades, deben terminar con el re...
