Tempestad

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Alexa

Tomamos por sorpresa a un grupo de Geoquiros los cuales cayeron en trampas para osos y redes, estas últimas inmovilizaron los cuatro brazos de estos monstruos, yo llegué y clavé mi espada en su cabeza, Kendall en un movimiento fugaz decapitó a los que habían caído en las trampas de osos.

Él era rápido, no poseía tanta fuerza física, así que lo compensaba con su agilidad y habilidad.

—Este es el tercer grupo de cinco, sigamos por los árboles, como supuse, no esperan un ataque desde arriba —dijo Kendall, también tenía que admitir que era bastante listo.

—Okay —dije mientras enfundaba mi espada.

Procedí a seguirlo moviéndonos por las ramas de los árboles, la oscuridad de la noche nos camuflaba bastante bien.

Allí había otro grupo, parecían estar atentos a los suelos, se habían percatado de nuestras trampas, estos monstruos son más listos que la mayoría.

Ataque a él que había delante y Kendall a él de atrás dejando al grupo de cinco reducidos a tres Geoquiros, esta vez no estaban atados así que era un duelo de cuatro espadas contra una.

Kendall siempre me dijo que enfrentarse en un duelo contra uno de estos era una muerte segura, creo que es obvio porque.

Pero yo tenía un plan. Agarre mi daga y la lancé contra el de más atrás, impactando en su pecho, tras eso, imbuí mi cuerpo con mis rayos y pase como una ráfaga decapitando a los tres, llegando a donde estaba mi daga recogiéndola de su cadáver.

—Guarda energías, aún no sabemos cuántos quedan —me recomendó Ken mientras giraba su espada y la volvía a enfundar.

—Perdón... —tiene razón, no debo dejarme llevar.

Volvimos a los árboles, las trampas habían hecho de su avance más lento, por ahora no había llegado ninguno a la aldea, eso es bueno.

Mi preocupación era cuánto podríamos aguantar este ritmo, recuerdo la cantidad que había en el faro, esto es solo un puñado de nada.

Espero que hayan decidido atacar el muro y este lugar al mismo tiempo, así sus fuerzas se verán reducidas.

El muro... si ese es el caso, la Trifaria debe de estar combatiéndolos, morirán muchos y yo...

Tengo que encontrarlo a él, él controla los monstruos sí lo mató, será como si los monstruos perdieran su coordinación, esa es mi teoría al menos; además, tengo que hacerlo pagar por la marca que me dejó.

—¡Alexa! —el grito de Kendall me sacó de mis pensamientos, pude ver por el rabillo del ojo, como algo se abalanzó contra mí, tirándome del árbol y clavando sus colmillos en mi armadura.

Caí al suelo, rodando por el impacto, rápidamente me puse de pie y empuñé mi espada.

Un monstruo cuadrúpedo, con rostro de calavera y dos grandes látigos sobresaliendo de su espalda, un Basilico, era el primero de la noche.

Rápidamente se lanzó contra mí, yo reaccione rodando esquivándole y contraataque con una descarga hacia su rostro, golpeándolo.

El monstruo soltó un grito de dolor, uno agudo que me causó molestia en mis oídos.

Vi sus látigos los cuales iban directo hacia mí, algo rápidamente los corto.

—¡No te distraigas! —grito Kendall regañándome, tras eso, aprovecho que dejé al monstruo vulnerable y lo apuñaló en su pecho matándolo.

Quedé algo adolorida, sus garras habían hecho marcas en mi armadura, aunque gracias a estas mi cuerpo estaba intacto.

—Cada vez se están adentrando más en el bosque, tenemos que darnos prisa —soltó un suspiro Kendall luego de su análisis de la situación.

Alma Eclipsada I: Sombras De Conminacion Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora