Roumani
—Fórmense escuela de la luna.
Quinientos jóvenes rápidamente se formaron en frente del líder de la división.
—Los monstruos penetraron la anterior defensa, nosotros somos su siguiente obstáculo, no podemos huir.
Los susurros rápidamente aparecieron, algunos estaban nerviosos, entusiasmados y asustados, nos tocará luchar ahora, para evitar el avance de esta amenaza.
—La escuela de la Luna es ahora la única que se interpone entre extinción de la humanidad y su supervivencia, los hemos entrenado bien, esto será una victoria contundente.
Los miedos y dudas se disiparon entre todos los eclipsados, ahora la mayoría estaba emocionado.
—Volveréis como héroes, ustedes son los verdaderos héroes de la humanidad.
—Aunque pierda mis piernas seguiré adelante.
—Aunque pierda mis manos seguiré empuñando mi destino.
—Porque soy el escudo y arma de la humanidad.
—Mis hojas, mi mente y mi alma son de acero.
Todos gritamos nuestro lema, estaban motivados, listos para luchar, listos para la gloria, sus sentimientos se me estaban pegando un poco, pero yo seguía con dudas.
Pero nada pasó como lo esperábamos.
Mis ojos se abrieron, el techo era de un color blanco, gire a mi derecha, vi los mecanismos rudimentarios de un hospital improvisado.
Lentamente me levanté y me senté en la cama.
Aún me dolía mi cabeza, la última vez estaba cubierto de sangre, revise mi mano, la tenía ventana y colgada en mi cuello, seguía rota, pero estaba mucho mejor que antes, era una herida imposible de curar.
Creo que entiendo quien me curó...
—Al fin despiertas —escuche una voz a mi izquierda, gire mi cabeza y vi a una persona, su cabello negro despeinado, ojos morados, con un abrigo colgando de sus hombros y una camisa celeste desabrochada—. Los tenías preocupados a todos ¿sabes?
—¿Todos? —no me esperaba que tanta gente se preocupara por mí.
—Hasta el Comandante Acherus estaba preocupado —el joven sonriente soltó una risa.
—¿Quién eres?
—Oh, perdona mis modales, soy Gabriel O'Connor Ascian, pero puedes llamarme Connor.
—Connor, si estás aquí supongo que me conoces.
—Roumani, hace una semana me crucé contigo, unas horas antes de que te encontrara en el pueblo con un pie en la tumba.
Ah, era ese chico con el que choque, justo antes de ver el humo del incendio.
—Espera... ¿Hace una semana?
—Estuviste dormido durante ese tiempo, te tomaste unas buenas vacaciones eh —dijo el chico mientras levantaba y cruzaba sus manos atrás de su cabeza.
—Lo siento...
—No te disculpes conmigo, discúlpate con la dama que te curo, le causasteis muchos problemas.
—¿Coopyd?
—Si, ella, cuando te traje cubierto de sangre, estaba muy preocupada por ti, empezó a curarte como pudo, gracias a ella sigues vivo.
—Me salvó otra vez... —siempre me terminan salvando, ahora me siento mal por pensar que ella era una traidora, tengo que ir a verla.
—Gracias Connor, por ti estoy vivo, te debo una.
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Alma Eclipsada I: Sombras De Conminacion
FantasiEn un continente desangrado por la guerra, dividido en dos por una gran muralla, tras dieciocho años después de un gran conflicto contra monstruos de origen desconocido, los eclipsados, individuos con diferentes habilidades, deben terminar con el re...
