Roumani
Una cadena se enrollo alrededor de mi cintura y me jalo bruscamente hacia arriba, haciendo que chocará varias veces contra el muro, quedando en la mitad de este, con la vista hacia abajo, viendo como los monstruos impactaron contra el muro y entraron en la vía libre del túnel.
La adrenalina de hace un momento se estaba disipando, volviendo a mis sentidos, note como esa cadena me arrastraba hacia arriba, al voltear mi mirada, note a Calec, el chico estaba subiéndome lo más rápido que podía con ayuda del resto.
—¡Eso fue imprudente y estúpido! Pero funcionó —dijo Nick apoyando su mano en mi hombro, soltó una risa que se mezclaba con un tono preocupado.
—Fue muy valiente de tu parte eclipsado de las sombras —escuche decir a él chico de la venda en los ojos. Calec me estaba sonriendo, yo le devolví la sonrisa.
No pude decir nada, estaba bloqueado en ese momento, solté un suspiro y limpié la sangre de mi katana con mi antebrazo.
—Gracias por salvarme —fue lo único que pude decir segundos después.
Podría decirse que estaba en un tipo de estado de shock, del cual me desperté al escuchar relámpagos a lo lejos, y una gran tormenta que rápidamente llegaba a la ciudad.
—¿Una tormenta? No había indicios de una —comentó Calec al escucharla.
Segundos después, la lluvia cayó sobre nosotros, apagando algunas ballestas que ardían y llenando el metal con aparte de nieve ahora agua.
—Esto es poco normal —dijo Nick.
—La puerta interior no tardará en caer, y ahora los monstruos que trepen el muro serán un número menor —continúe, rasgando atrás de mi oreja derecha.
Todos guardaron silencio.
—Calec, ya sabes que hacer, abrúmalos con las catapultas, elimina a los molestos con las ballestas y si intentan trepar, quémalos y luego dispárales con fechas.
Aunque ahora mismo el fuego no servía por la gran lluvia sobre nosotros, pero podría hacer efecto durante unos segundos.
—Ahora eres un inútil Nick —escuche la voz de Camelia, que golpeó la espalda de Nick con una palmada, tenía una sonrisa divertida, algo que vi que no noto Nick.
—Presumida —fue lo único que él respondió cruzándose de brazos, aun dándole la espalda..
—Nick y Camelia, vamos a bajar —enfunde mi espada y mire a mi alrededor.
—Ustedes tres conmigo —señale un grupo aleatorio que vi, se veían sanos y dispuestos a luchar.
La legión de Acero protegerá bien el muro, nosotros seis bajaremos como apoyo a los que están abajo, no creo que puedan aguantar el gran número que hay.
Tomamos rumbo hacia uno de los ascensores funcionales. Pero un impacto se escuchó detrás de nosotros, Algo aterrizó detrás de nosotros, escuche como por el golpe el metal se dobló y un gran viento se llevó mi abrigo y mi cabello hacia delante, levantando polvo y pedazos de metal..
No me atreví a girar ahí mismo, me quedé paralizado por un instante, hasta que desenfunde mi arma con las dos manos y me gire con la intención de apuñalar lo que hubiera detrás.
Esa cosa atrapó mi katana, una gran mano, que ahora sangraba ligeramente por el filo del arma, pude ver como se alzó ante mí, midiendo al menos tres metros, con dos ojos color carmesí.
—¿Eres tú el más fuerte de aquí? —Su voz gruesa y sonora, hace parecer que hizo temblar todo el muro.
< >
ESTÁS LEYENDO
Alma Eclipsada I: Sombras De Conminacion
FantasíaEn un continente desangrado por la guerra, dividido en dos por una gran muralla, tras dieciocho años después de un gran conflicto contra monstruos de origen desconocido, los eclipsados, individuos con diferentes habilidades, deben terminar con el re...
