Mareas Tormentosas

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Alexa

Rápidamente me sostuve de la estructura más cercana para no desplomarme en el suelo, estaba demasiado mareada.

—Parece que no aguantas el mar niña —dijo en un tono burlesco Daria, quien estaba al timón.

—Hace ya varias horas que zarpamos... Esto es... Horrible

Me asomé por la borda vomitando el poco pescado que me dio de almuerzo la tripulación, al hacerlo me recupere un poco del mareo, mi vista se quedó pegada al mar, en lo ancho que era este y su profundidad.

—No hay... ¿Monstruos marinos? —ahora que lo pensaba, aún no había visto a ninguno de estos mencionados, solamente el esqueleto de uno de ellos en el pueblo.

Ella solo se ríe ante mi pregunta, siguiendo concentrada en el timón.

—Si existieran ya todos estaríamos muertos, únicamente existen terrestres, por eso construyeron el muro, para evitar que se sigan expandiendo en la guerra, pero ello conllevo el abandono de muchas personas en el proceso y sacrificio de mucha gente.

—¿No crees que algún día podría aparecer alguno?

—En todos los años que llevó navegando he ganado mucha experiencia, si alguna vez aparece uno, creo que lo podremos matar. No te preocupes, no existen, solo relájate hasta que lleguemos a tierra firme —la confianza de Daria me relajaba, pero el gran mareo solo aumentaba.

—Si... relajarme —baje con cuidado, me dirigí al interior del barco tambaleándome hasta llegar a una de las camas y recostarme en ella, ahora pasándome el mareo y lentamente durmiéndome.

En una gran colina, estaba recostada sobre un árbol, despertándome en ese momento.

—Despierta perezosa, hay que prepararse para el ataque —una voz conocida, le he oído antes.

Me rasqué los ojos viendo de dónde venía esa voz femenina, era la misma chica que había visto en mis recuerdos, llevaba una capa vino tinto rasgada con una armadura de metal bastante desgastada y montada a mano.

—La avanzada Trifariana es peligrosa para nosotros, debemos destruirla y hacerlos retroceder.

A su lado, había una gran espada, con diferentes líneas que brillaban de un gran color celeste, el cabello de la chica era un total blanco.

No tenía control de mi cuerpo, este se movió solo y tomó una espada negra, es la misma que llevo conmigo ahora.

—Esperemos al resto del escuadrón y atacaremos al anochecer —dijo aquella chica.

Antes de poder saber más de aquel recuerdo, el barco se giró bruscamente tirándome al suelo despertándome de golpe, también provocando que se cayeran varias cajas, regando suministros y quebrando varias botellas de licor.

Me levanté como pude intente salir a la superficie, en el proceso el barco siguió moviéndose, provocando que me balanceara y cayera al suelo una que otra vez antes de salir de los camarotes. En el exterior una gran tormenta azotaba el barco, parecía que algo estaba atacándonos.

Pinchos de un tamaño enorme se clavaron al lado derecho del barco jalándolo, intentando darle la vuelta, los tripulantes tomaron hachas y atacaron, pero al hacer contacto con los enormes objetos, sus armas solo retrocedían generando chispas.

—¡¡Está jalando el barco, giren a babor!!

Vi a Daria totalmente mojada por la lluvia y dando órdenes mientras algunos de sus tripulantes caían al agua por lo que sea que jalaba el barco.

Alma Eclipsada I: Sombras De Conminacion Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora