Una Joven Amable

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Alexa

¿Una guerra? ¿Una muralla que divide el continente? ¿Jóvenes con diferentes habilidades? ¿Monstruos qué invadieron nuestro mundo? Son demasiadas cosas y apenas logró procesarlas, pero me parecen muy conocidas, siento que forman parte de mi pasado, pero al intentar recordarlas solo recibo dolor de cabeza.

Mis vendas fueron retiradas un rato después, yo seguía la ropa que me había regalado, ya podía caminar mejor, pero me seguía costando bastante.

Mi sentido del tiempo sigue estando mal, siendo que las horas son minutos, espero que me recupere pronto, ahora estoy distrayéndome ayudando un poco a la mujer que me cuido todo este tiempo, son tareas diarias, lavar ropa, barrer, limpiar todo eso. Al menos eso me ayuda un poco a distraerme y a recuperar mi movilidad articular.

—Ale, ¿Puedes ir a por un poco de agua en el río? —me encontraba limpiando el comedor cuando escuche su voz.

Ale, era un bonito sobrenombre que me había puesto, me gustaba.

—Claro —respondí con amabilidad, tomé la cubeta y me dispuse a salir de la cabaña. El aire afuera estaba helado y el sol poco se veía, ella me comentó que en estos lares siempre hacía frío, pero que ahora estaba más ameno, aún no era invierno después de todo.

en el camino varios pueblerinos me saludaron, llevaban ropas rasgadas y grandes sonrisas en su rostro, era algo curioso.

yo devolvía el saludo tímidamente, y respondía solo "bien" cuando me preguntaban cómo estaba después de tanto tiempo dormida, parece que se preocupan bastante por mi, eso por alguna razón me alegraba.

Mi mirada se volvió a fijar en el gran esqueleto que adornaba las puertas, me seguía dando escalofríos y mi cabeza dolía si lo veía mucho tiempo, camine con la vista agachada y pase por debajo de sus cosillas, saliendo del pueblo en dirección a el río cerca de ahí.

Al llegar, el lugar parecía bastante común, pero note algo raro, había algo en la orilla, me acerqué y luego me arrodillé cerca de esta, estiré mi mano y tomé con cuidado el objeto, era... ¿Una daga? estaba en proceso de oxidación, por lo que debió haber estado en el agua mucho tiempo.

—Me traicionaste...

Una voz resonó, me asuste, soltando un pequeño grito, dejé caer la daga al agua y me giré en busca del origen de esas palabras,no había nadie, volví mi mirada al agua, la daga no estaba, que la haya dejado caer provocó que se la llevara la corriente, ahora solo se escuchaba el sonido del río, el viento moviendo las hojas de los árboles y mi respiración sobre saltada.

—Agh... —dirigí mi mano a mi frente, mi cabeza me empezó a doler.

Tras tomarme un momento para calmarme, metí la cubeta en el agua pero volví a notar algo extraño, no era yo la que estaba reflejada en el río, era otra persona, su cabello era blanco y una gran cicatriz en su mejilla izquierda, no podía notar sus ojos.

Mi cuerpo no reaccionó, había quedado en shock, quería sacar mi mano de ahí pero esta última no respondía.

—Me abandonaste.

Sentí mi mano electrocutada, eso despertó mis sentidos y logré sacar mi mano del agua, arrastré mi cuerpo alejándome del borde.

Mi respiración volvía a estar agitada y sentía algo raro en mi mano, al levantarla y verla, esta tenía rayos en esta, pequeñas muestras de electricidad recorrían mi muñeca, era muy confuso, no entiendo nada... ¿Qué es esto?

—"Jóvenes con poderes" —recordé las palabras de la mujer que me estaba cuidando, eso provocó que me asustara más, sacudí mi cabeza y tome el balde de agua llenándolo y huyendo de ese lugar lo más rápido que mi cuerpo dejaba, solo deben ser alucinaciones mías, debería tomarme un descanso.

Alma Eclipsada I: Sombras De Conminacion Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora