Memorias Y Culpas

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Alexa

Apenas me mantenía consciente, alguien me estaba llevando en sus brazos, mi vista nublada y pérdida no lograba reconocer quien. Mirando abajo, note que tenía un corte en mi estómago, estaba perdiendo algo de sangre.

Escucho aun las palabras de ese tal Aishi, de cómo Kath me usó solo para que ellos llegarán a él, solo fui una herramienta, todos parece que siempre me vieron así.

Fui usada, otra vez, usada para fines de otras personas, engañada creyendo que aquello me beneficiaba.

Era lógico, fue estúpido confiar en una desconocida en un principio, ¿cómo pasó por tu mente que eso era buena idea? Eres una tonta Alexa.

Recuerdo cuando fuimos llevados a una tierra inhóspita de vida, donde no sentías el tacto de la arena en tus pies, del viento en tu cabello ni del sol abrasador en tu cuerpo, era una sensación demasiado extraña que causaba bastante repelús.

El cómo logré levantarme, siendo la única cuya arma no fue hacia él por alguna razón. Intenté atacar, obviamente sin éxito, en ese momento sentí mi corta vida pasar por mis ojos, la muerte estaba cerca, la vida que llevo desde que desperté en aquel lejano pueblo que me cuidó hasta que salí de él.

¿Fue buena idea irme?

Recordé a Omah, Daría y Kendall, fueron buenos conmigo, me gustaría volver a verlos.

Kendall tenía razón, siempre la tuvo y jamás lo escuché, deseo volver a verlo, abrazarlo y disculparme profundamente con él, todo esto es mi culpa.

Desde que salí de punta esqueleto, nada bueno ha salido de mi.

La liberación de los monstruos en el faro, el ataque al muro, a Hage y ahora esto.

De cuántas muertes soy responsable ¿quinientos? Seguro son más, todo es mi culpa.

Todo es mi culpa.

Mis recuerdos seguían volviendo.

Luego él me protegió, recibió el daño del potente ataque de ese Eclipsado, y luego...

Tras eso no recuerdo, llegó alguien y me dejaron con esa persona, logramos salir de ese lugar, ella me cargo mientras recortamos el lugar, que se balanceaba por todos lados, el metal de las paredes se retorcía y la prisión parecía tener vida.

El o ella se enfrentó a varias personas para lograr escapar junto a mi, la mayoría prisioneros.

Logramos salir, la persona tomó un arma y abrió un agujero en el segundo nivel, haciendo una brecha que daba al congelado mar de afuera.

El brillo me cegó levemente, parecía un atardecer a lo lejos, luego, no recuerdo.

Ahora estamos en una casa abandonada, alguien está curando mis heridas, retiro mi chaqueta y camisa para poder vendarme mi estómago y brazos.

También vendo mi pierna izquierda, ya no recuerdo donde tenía heridas.

Aun no recuperaba completamente mi vista, aun no lograba reconocer de quien se trataba la persona a mi lado.

Sentí tacto, una mano fuerte, desgastada por el uso de armas, tomó con suavidad mi mejilla y levantó un poco mi cabeza, haciéndome beber agua.

Así mi vista se me aclaró y la vi.

Un cabello blanco, una parte de él tomado en una coleta sobre su hombro izquierdo, unos notorios ojos grises, un lunar debajo de su ojo derecho y una cicatriz extraña en su mejilla izquierda.

Alma Eclipsada I: Sombras De Conminacion Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora