Conmoción

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Roumani

Desde mi perspectiva, veía a una chica asolada, apartada y asustada, no parecía la brutal guerrera que decían las historias; Aquella cuyo gran espadón solo era una señal de que la vida de su contrincante estaba acabada.

Así se ganó el apodo de la eclipsada de la ruina.

La subcapitana del escuadrón veintiuno, se veía en un estado lamentable, y parece que ella también era consciente de ello.

La guerrera perdida nos miró de reojo, luego como si no nos hubiera visto, nos dio la espalda.

—Prisionera S-57, tienes visitas —grito Nashira.

Pero la peliblanca hizo caso omiso.

—Esa mujer, jamás habla, en los interrogatorios no dice nada. Casi siempre nos ignora, es muy molesta —dijo Nashira.

Yo di unos pasos adelante, acercándome al vidrio que nos separaba.

Con mis nudillos toqué varias veces, intentando llamar su atención.

—Hey, S-57, estoy aquí, porque alguien me dijo que podrías ayudarme en algo.

Ella volvió a mirar de reojo, para luego seguir ignorándome.

Tengo paciencia, he lidiado con gente así en el pasado.

—Necesito esa información con urgencia ¿Podrás cooperar?

Ella siguió ignorándome, pero tengo una idea.

—La niña Rayo —el expediente decía que posiblemente está renegada tenía relación con el escuadrón veintiuno, además de lo que dijo el viejo, tenía que investigar.

En ese momento, ella se giró bruscamente, corriendo e impactando un golpe en el cristal.

Yo retrocedí bruscamente por la sorpresa de su movimiento.

El vidrio seguía intacto, no lo rompería fácilmente, al volverla a ver, sus ojos grises parecían más brillantes, como si ahora volviera a estar viva.

Obviamente Nashira y los guardias se sorprendieron y desenfundaron sus armas.

Con un movimiento de manos, le avisé a Nashira que todo estaba bien.

Trague saliva y volví a acercarme.

—Conoces a Rayo ¿No?

—Así es —por primera vez, ella habló, tenía una voz baja y rasposa, se notaba demasiado apagada.

—Ya veo.

—¿También la encerraron aquí? —ante esa posibilidad, la chica se vio preocupada, preguntando con un tono evasivo.

—No, sigue en búsqueda y captura, es muy escurridiza.

La chica rio, miró el suelo, parecía tener una mirada nostálgica, como si hubiera recordado algo.

—Por lo que me dices, tu misión tiene relación con ella. ¿Tu deber es encontrarla? ¿Y luego que?

—Dependiendo de lo que haga, yo la mataré o la encerraré aquí.

—¿Y esperas que te ayude?

—Así es.

—Pues estás muy equivocado al respecto, cazador.

Tras decir eso, ella se volvió a alejar, creo que no elegí las palabras adecuadas para tratar con ella.

—Winters, eres miembro de la casa Winters, una de las más influyentes en Kurukia.

Alma Eclipsada I: Sombras De Conminacion Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora