Sangre Y Nieve

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  Roumani

Muerte, todos estábamos siendo asesinados rápidamente, nos habían enviado a una carnicería, eso pensaban todos antes de morir, eso fue lo que escuche en mi cabeza, cuando todos ellos se levantaron, cadáveres sin voluntad, vacíos por dentro y esperando mi orden, era aterrador, ¿Cómo había acabado esto así?

Mis ojos se abrieron y levanté mi torso rápidamente, estaba respirando entre cortado, y mi cuerpo estaba sudando, solo era una pesadilla, o un recuerdo.

Escuché el movimiento de las sabanas a mi lado, mire en esa dirección, a mis ojos llegó aquella joven, con su largo cabello rojo, durmiendo profundamente, parece que tenía una expresión de tranquilidad en su rostro.

Sonreí y le di un tierno beso en la frente, levantándome del suelo. Pará luego tomar mi ropa y vestirme.

Aún era de noche, las cuatro o cinco de la mañana, aún faltaban un par de horas para continuar nuestro destino.

Nada más salir de la tienda, me encontré a Connor en la hoguera, la cual estaba casi apagada, estaba tomándose algo que no pude distinguir.

—Eh Shane, buenos días —me saludo.

—buenos días, Connor —le devolví el saludo y me senté a su lado.

Él me ofreció algo de tomar, chocolate, parece que se había calentado un poco en la hoguera anteriormente.

—Parece que te divertiste esta noche.

Nada más él dijo eso yo me sobresalté, ahogándome con la bebida.

—N-N-No sé dé que m-me hablas —me puse rápidamente nervioso, tartamudeando y tosiendo.

Este solo me soltó un codazo riendo.

—No le diré a nadie, pero intenta hacer menos ruido, creo que hasta en Atticus te escucharon.

Yo solo desvié la mirada, creo que estaba completamente colorado, solo podía escuchar las risas de Connor.

La mañana llegó, y ya todos se levantaron, Nick discutiendo con Camelia, Vali riendo con Reings, y yo algo incómodo con Connor y Coopyd, hablando un poco, entre nervios.

Comimos algo, alimentamos y dimos agua a los caballos, continuando nuestro viaje, la nieve nos retrasaría un tiempo, pero creo que llegaríamos a tiempo.

No encontramos ningún peligro en el camino, estaba despejado de monstruos, diferente de hace unos meses cuando inicio la cacería.

Al fin llegamos a nuestro destino.

El cráneo del Ceokaliro que adornaba la entrada seguía ahí, tan imponente como siempre.

Los siete caballos y sus dueños pasamos por medio de este entrando en la aldea, donde los campesinos seguían su día a día.

Solté un suspiro de alivio, parece que mis cálculos fueron correctos, aún no llegaba la máscara.

Tan rápido como llegamos, los campesinos se alarmaron, algunos huyeron y otros nos apartaban las miradas.

Una mujer se me acercó, la reconocí al verla, era la que cuido de la renegada el tiempo que estuvo aquí.

—Hola, te recuerdo, eres el eclipsado que venía tras ella ¿Cómo está? —me saludo

—No puedo compartir esa información con usted.

—Es una lástima —su suspiro de alivio dejaba claro que para ella no era una lástima, parece que supuso que la renegada seguía bien.

Alma Eclipsada I: Sombras De Conminacion Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora