Capítulo 27 - Damián

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Capítulo 27 - Damián

No duermo en toda la noche. La reacción de Ana me deja intranquilo. Necesito saber que le pasa. Repito la escena una y otra vez para tratar de entender que fue lo que la descompuso de golpe. No me creo eso de que la baja presión y el helado le cayeron mal, aunque termino replanteándome mil veces si es idea mía, si estoy exagerando, pero siempre termino convencido de que algo más le sucede.
Le escribo para saber si está mejor, le digo que sé que le pasa algo y le pido que no me mienta.
Al entrar en WhatsApp veo el grupo y después de anoche creo que vale la pena reforzar que sean sinceros y charlen sobre cómo se sienten.
Cuando envío el mensaje me doy cuenta que Ana va a pensar cualquier cosa... pero lo hecho, hecho está.
Julia me habla de un posible cliente que tiene una casona muy antigua que quiere remodelar, esos trabajos son los que ella más ama, me sigue hablando, pero me cuesta prestar atención.

− ¿Sabes si a Ana le pasó algo de chica?

− ¿Qué?

−Perdón... es que hay algo que me está dando vueltas...

− ¿Tiene algo especial no?

La miro porque me sorprende su pregunta. Lo dice en serio, no se está burlando.

−No te voy a mentir. -Doy un paso más y me sincero con ella, después de todo el consejo que les doy a Diego y Ana debería predicarlo, ¿no? -
Me hizo tener un orgasmo casi sin tocarme.

A Julia se le prende fuego la mirada. Se acerca y me pide que le cuente todo. A medida que mi relato avanza, se sienta sobre mí y empieza a hacer todo lo que Ana hizo. Me abre la camisa, me besa el pecho y va bajando, pero cuando pasa su lengua por encima del boxer nada sucede. Por supuesto, estoy excitado. Pero estoy muy lejos de tener un orgasmo.

−Definitivamente, es especial.

Dice Julia entre sonrisas, y sin pudor baja el boxer para terminar lo que empezó, estoy disfrutando de su trabajo cuando suena el teléfono. Miro de reojo y es Ana, le pido a Julia que frene y leo el mensaje.

−Nos avisa que Diego está con fiebre. – Nos miramos y sabemos que no vamos a continuar, que la calentura expiró con ese mensaje-.

Esta noche Julia iba a la casa de su tía e inmediatamente se va a llamarla para ver qué necesita. Yo llamo a nuestro médico y le explico la situación y le digo que ambos queremos hisoparnos ya que tenemos a alguien a cargo. Después llamo a Ana, que está enojada, como supuse. La escucho quebrarse del otro lado del teléfono y me vuelve loco, quiero ir corriendo a abrazarla. Le repito con calma que me avise si necesita algo y colgamos.
Al segundo vuelve a sonar el teléfono, pienso que es Ana pero no, número privado.

−Hola

Nadie responde, silencio y ruidos de fondo.

−¡Hola! ¿Quién es?

Finalmente cortan y otra vez esa sensación horrible me recorre el cuerpo. Es tarde y me explota la cabeza.

***


Veo unos ojos que lloran, sin pestañar siquiera. Me alejo y me doy cuenta que es Ana. Quiere gritar pero no lo hace, trato de acercarme y no puedo. Doy un paso y se aleja un paso, corro hasta cansarme pero no sirve. Siento un terremoto, se mueve todo mi cuerpo.

−Dami, hey... Dami.

Julia me despierta de esa pesadilla tan espantosa.

−Está sonando tu teléfono.

Es Ana, está nerviosa, me habla rápido sin respirar entre palabras. Le pido que se calme hasta que entiendo que se quedó sin ibuprofeno. Salgo corriendo, me subo al auto y voy rápido, muy rápido realmente. Después de esa pesadilla solamente quiero verla y saber cómo está.
Le llevo el ibuprofeno. Verla con barbijo me descoloca, pero sé que me está cuidando. Tiene la mirada perdida y cansada. A pesar de la tregua que hicimos siento que de golpe hay un abismo entre nosotros. Trato de acercarla, quiero abrazarla, quiero destruir esa distancia. Está mojada, le pido que entre, aunque me pese, y me voy.
Repaso una y otra vez esta noche, parece como si estuviera flotando, como si todavía estuviese soñando.

***

Las últimas noches casi no pude dormir, estoy atento al teléfono, a Ana. No sé qué espero. Ella marca una y otra vez distancia y está bien es lo correcto, pero sé que hablar le hace bien. Ojalá pudiera entender que le pasa, tengo el impulso de llamarla y lo hago, pero no atiende.
Julia entra corriendo, pienso lo peor.

−Me acaban de llamar que Susy se cayó, la escuchó un vecino, salgo para el hospital.

Me siento la peor mierda. Pensé que le había pasado algo a Ana y saber que no es así me da alivio y culpa por supuesto. Juli está quebrada temblando, le digo que la llevo yo y salimos rápido y en silencio. Un par de noches que no va a verla y pasa esto. Debe sentirse fatal y responsable.
Julia trata de comunicarse con Ana para saber si tiene novedades del resultado de Diego, le digo que se quede tranquila que igual nosotros nos hisopamos y dio negativo, todo va a estar bien.
Llegamos rápido, por suerte hay poco tráfico. Después de pasar todo el protocolo para entrar nos informan que está bien y la llevan a Julia hasta su habitación. Por supuesto solo puede entrar una persona asique espero afuera con todas sus cosas. Empieza a sonar el teléfono de Julia. Atiendo sin mirar y me asombro ante su voz, me altera, me saca de eje la sorpresa.
Otra vez habla sin respirar y trato de calmarla. Solo lo logro cuando le digo que nuestros resultados dieron negativo y que la tía de Julia está bien. Hoy tengo que verla si o si, asique esta vez no acepto excusas y le digo que más tarde paso por su casa.
Julia decide quedarse en el hospital, le alcanzo algunas cosas para qué esté más cómoda y voy a ver a Ana.

Quiero verte bailarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora