Me siento poderosa, aunque también muy extraña. No entiendo bien qué está pasándome, hasta los dolores que sentía se me fueron, y algo corre por mis venas que no estoy segura de qué es, pero casi puedo asegurar de que tiene que ver con lo que ha hecho Jason para "arreglarme" y su sangre mezclándose con la mía dentro de mi ser.
Incluso mis ojos arden, aunque no en el mal sentido, no es de dolor, es como si estuvieran cambiando. Tengo la misma sensación que noté en mis dientes y manos cuando mutaron. Mi respiración está acelerada, el miedo y la ira porque Zalgo le haga algo a mi juguetero, hizo que la adrenalina activara lo que sea que sus acciones causaron en mi interior.
Incluso puedo notar como si unas pequeñas voces sonaran en mi cabeza, unas voces que piden sangre a gritos, y la verdad es que no estoy en desacuerdo con ellas, yo misma quiero la sangre de este maldito.
De un momento a otro, cientos de juguetes empiezan a rodearnos, no sé de dónde salen, sin embargo, sé que son los de mi juguetero y veo cómo las mutaciones que surgen ante su enojo, están visibles en todos. No obstante, al mirarlo de reojo, noto que él no ha cambiado en lo más mínimo, su cabello rojo, sus ojos de oro, incluso su piel está impecable; que causó el cambio de los juguetes entonces?
Y ahí es cuando caigo, yo lo hice, no sé cómo, pero entiendo que fui yo, que las voces en mi cabeza fueron ellos y que cuando muté, todos lo hicieron conmigo. Incluso puedo ver a las muñecas, aunque sin mutaciones, paradas en todo el perímetro, bloqueando puertas y ventanas, como si formaran una cadena para que nadie pueda salir de aquí. Eso no lo había visto antes, pensé que ellas no se podían mover, mas creo que me equivoqué, o puede que la amenaza a su creador haya hecho que reaccionen. Como sea, me alegro de tener caballería que me respalde, ya luego tendré tiempo de analizar todo esto con más calma e intentar entender qué es lo que está pasando y qué hicieron los arreglos de Jason en mí.
-Aléjate de Jason, no permitiremos que le pongas siquiera un dedo encima. Te haremos pedazos y los juguetes se comerán tus partes para que formen parte de su relleno.
Un coro de gruñidos, chillidos y demás sonidos amenazantes, se hacen escuchar como corroboración de lo que acabo de decir y, aunque esperaba otra cosa, lo único que recibimos como respuesta, es una risa profunda y ronca, que suena con burla, proveniente del demonio a medio aparecer.
-Su amenaza me resulta tan graciosa, como si pudieran cumplirla.
-Te aseguro que voy a hacerlo, no me importa si me cuesta hasta la última gota de mi sangre.
-Así que te convirtió en algo como él... ¿por casualidad también tienes una caja por corazón?
-Vete, ahora, no me hagas repetirlo. Ya he muerto, no temo hacerlo de nuevo ni te tengo miedo a ti o a tus perros.
-Cuánta devoción...
-No volveré a decirlo, ¡LARGO!
-Tengo algo que quizás pueda ayudar a solucionar esto de una buena vez.
La voz de Jason nos saca de nuestro duelo de miradas y hasta los juguetes se quedan en silencio, centrando la atención de todo el mundo en su persona.
-¿Qué dices, juguetero?
-Tengo algo que puede ayudar a finalizar todo esto, que todos podamos irnos por nuestro lado y que el problema quede silenciado.
-¿Y eso qué podría ser? ¿Qué podrías darme que "me silencie"?
-Esto.
Mi pelirrojo chasquea los dedos y, de entre los juguetes, del pasillo que forman, aparece una de las muñecas, solo que ésta es más grande, casi de mi altura. La reconozco, recuerdo su cabello negro rizado y largo, sus ojos rojos, sus labios negros con costuras en los lados de la boca, los cuernos como de cabra saliendo de su cabeza, el vestido igualmente negro hasta las rodillas y, sorprendentemente, ya no hay extremidades de cabra, sino manos y pies humanos.
ESTÁS LEYENDO
El Juguetero
De TodoQue tus viejos no acepten quien sos porque no vas con su onda, es realmente molesto. Yo sé que no me odian, me aman, pero lo que he elegido para mí (algo completamente opuesto a su vida y creencias hippies) no es de su agrado en absoluto y es muy pe...
