Que tus viejos no acepten quien sos porque no vas con su onda, es realmente molesto. Yo sé que no me odian, me aman, pero lo que he elegido para mí (algo completamente opuesto a su vida y creencias hippies) no es de su agrado en absoluto y es muy pe...
Sentir su boca sobre la mía es algo tan... no tengo palabras que lo describan, solo sé que es lo más exquisito que he probado y que quiero más. Siento hambre de sus labios, ansias por el delicioso sabor tan único que proviene de él, el anhelo de la electricidad que me recorre completa con un simple roce de su persona. Quiero tocarlo, repasar sus firmes líneas con la punta de mis dedos primero, y con las palmas de mis manos luego, pero él no me lo permite: justo cuando estoy por hacerlo, por explorarlo a mis anchas, Jason une sus manos con las mías y las coloca junto a mi cabeza, besándome aún con ansias y luego bajando por mi cuello, haciendo que el cosquilleo en mi sistema aumente y me arquee inevitablemente, intentando contener un gemido de gusto.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
-Jason...
-Tranquila, no haré nada que no quieras.
-Ese es el problema, que sí quiero que hagas lo que quieras conmigo, te diría casi que lo necesito.
-Pues, en ese caso, relájate y disfruta, déjate llevar.
No necesita decir más: en cuanto esas palabras escapan de su boca, vuelve a besarme y me alza en volandas agarrándome por la cadera, haciendo que mis piernas se crucen en la suya, y se levanta, caminando entre besos hacia una de las puertas junto a la chimenea. A tientas, la abre para darnos paso y la cierra tras nosotros, dejándonos en una penumbra solo iluminada por otro fuego que arde con calma en la salamandra que hay en un costado. No tengo mucha oportunidad de observar el entorno y tampoco me interesa hacerlo ahora, solo me importa que, en el centro de la estancia, hay una enorme cama y que el pelirrojo que me sostiene ahora, se está dirigiendo en linea recta hacia ella.
Contrario a lo que esperaba, no me recuesta sobre el colchón, sino que, en su lugar, él se acomoda con la espalda contra el cabecero de la misma conmigo sobre su regazo y continúa besándome como si fuera su aire para respirar.
No sé cuándo es que me sacó el short que llevaba puesto, solo sé que ya no lo tengo puesto y que sus firmes manos están masajeando y apretando mi trasero. Se siente bien, me encanta lo que produce el roce de nuestros cuerpos, el mío más expuesto que el suyo.
IMAGEN
Mis dedos pican por sentirlo, por lo que hago lo mismo que él y empiezo a desaparecer su ropa, empezando por su chaleco y su camisa, dejando al descubierto su firme pecho fibrosamente marcado. Esa vista no hace más que ponerme aún más ansiosa; mi camiseta es la siguiente en desaparecer y ya solo me queda la ropa interior porque el short desapareció sin que lo notara y mis botas hace rato ya no las tengo puestas. Con los movimientos al desvestirnos, la posición sentada desaparece y quedamos recostados; Jason me tiene agarrada por la cadera y su boca ataca mi cuello y el valle de mis senos.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.