009. Por perro. Hiccup

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Como varias ya fines de semanas se encontraba el castaño en el antro tomando un poco solo en la barra. Su mirada era fría y pérdida, al pasar las horas se ponía un poco más borracho al anterior trago. Sabía que el alcohol calmaba las penas, pero de igual forma las recordaba. A unos minutos empezó a sonar su móvil haciendo que el esperanzado fuera de la persona a la cual tanto a amado, pero tristemente al ver el nombre registrado su sonrisa y su esperanza se apagaron. Dudo realmente si responder pero realmente acepto la llamada.

-Hiccup, ¿Donde rayos estás?- Pregunto la persona del otro lado del teléfono.

-Hoy es sábado, deberías saberlo.- Hablo con obviedad para tomar otro trago.

-Oh viejo, sabes que no deberias, te está haciendo daño.- El castaño se dedicó a rodar los ojos.

-Estaré bien¿Okey? Me disculpó me tengo que ir.- Antes de que su amigo contestará el castaño apagó el teléfono y termino su trago.

Entonces noto que una rubia desde el otro lado la de la barra empezó a sonreírle, años minutos de sonrisas coquetas de ambos chicos, la chica fue la que se animó y se acerco al chico.

-Te gustaría bailar.- Hablo la rubia tomándolo de la mano.

El castaño acepto para ir a bailar un poco con ella, aunque ambos sabian que no terminaría así, minutos más tarde ambos chicos se encontraban en una esquina dándose besos desenfrenados mientras el castaño se dedicaba a tocar todo el cuerpo de la chica. Entonces por la mente del castaño digababa una melena pelirroja, su pelirroja.

-Oh Merida...- Dijo el castaño entre el beso haciendo que la rubia se detuviera.

-¿Merida?- Dijo la rubia sorprendida a las palabras del castaño.

-Oh perdón, perdón.- Se dió cuenta de lo cometido cerrando los ojos. - Me-Me tengo que ir.- Dijo caminando rápido.

Entonces durante su caminata chocaba con cuerpos que se encontraban bailando, pero entonces empezó una canción que el conocía a la perfección, y de nuevo esa chica pelirroja volvió aparecer en su mente, desesperado salió del antro para empezar a caminar por las calles de aquella calle obscura.

-Soy un tonto.- Escupió con un poco de furia.

Entonces vio aquel edificio donde se encontraba aquella chica que hacía vueltas su cabeza, no dudo mucho en subir las escaleras para ir a aquel departamento que conocía al derecho y al revés. Dudo realmente si tocar aquel timbre, ya había pasado tres semanas desde que la había visto, sabía que esto acabaría mal pero no perdía nada en intentar.

Entonces tocó la puerta para dejar ver aquella chica que amaba, solamente que se veía fatal, tenía los ojos hinchados seguramente por llorar, su cabello no estaba del todo arreglado como lo recordaba, y al igual se encontraba en pijama. La chica vio confundida al chico.

-¿Podemos hablar?- Hablo cabizbajo el castaño.

La chica lo dudo realmente, pero quita aquel típico seguro que hay en las puertas y lo dejo pasar detrás de ella.

-¿Sucede algo Haddock?- Hablo seca la pelirroja.

-Merida, yo...- Entonces la pelirroja lo interrumpió.

-Pense que estarías en el antro como todos los fines semana.- Desvío la mirada tomándose de los brazos.

-Lo estaba.-

-Sabes, no lo entiendo. Como es que tú puedes olvidarme mientras yo, solo mírame. Estoy echa mierda.- Dijo con un poco de lágrimas en los ojos.

-¿Yo olvidarte? Tal vez lo intento, pero ¿sabes que? Todo el día no puedo sacarte de mi cabeza, solamente estás en ella, lo admito me e besado con diferentes chicas pero cuando lo hago pienso que eres tú, pero cuando las tocó, no son tu y caigo a la realidad. Ellas jamás serán tú.- Se quejó el castaño.

¿Lemonlandia Mericcup?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora