031. Dos 2.0. Hiccup

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Se supone que había viajado lejos para huir de mis problemas en casa. Mas que nada, quería ser diferente fuera de los muros que rodeaban mi pequeño hogar y decidí viajar solo y conocer más de mi.

Pero no tenía planeado acostarme con una desconocida. Simplemente la Vi sola en el bar y me dije a mi mismo que no podía pasar nada malo si me acostaba una vez fuera de casa.

Con más mujeres de mi especie ya me había acostado una que otra vez. Sus uteros se encontraban adaptados para poder recibir nuestros dos órganos sexuales en el acto, pero jamás llegaba a una exitacion lo suficientemente para poder anudar. Así que era algo casual con aquellas chicas.

Pero fue diferente con Merida, después de descubrir lo que era en realidad no se negó a intentarlo conmigo aún teniendo en cuenta que jamás lo había intentado con dos penes al mismo tiempo, pero siempre había una vez. Así que cuando mis penes se hincharon y la anudaron, comprendí que Mérida no era como las demás chicas.

Desde ese día no hemos perdido la comunicación, ya han pasado dos años y con el paso del tiempo nos volvimos pareja a distancia y de vez en cuando nos encontrábamos dos veces al mes en cualquiera de nuestras ciudades para vernos y hacer lo que cualquier pareja haría.

Vine de visita a su ciudad y llegue desde ayer, Mérida me llevaba a lugares turísticos de su lugar de origen y a comer a diferentes lugares.

—Ah... Hiccup... —gimio en voz baja.

—Shhh... Nos van a oír.

Nos encontrábamos en uno de los callejones cerca del hotel donde me estaba hospedando. Aunque lo mejor de tener una novia como Mérida era que le gustaban los riesgos tanto como a mí. Así que me encontraba dándole por detrás a escondidas sin que nadie nos viera.

Todo este tiempo que nos encontrábamos cogiendo, Mérida me había ayudado a poder controlar mi otro yo, siendo que ya me encontraba capaz de solo tener dos penes o uno cuando ella y  yo quisiéramos.

Mis manos se deslizaron por debajo de su vestido para comenzar a comprimir su busto y jugar con él. Podía sentir como ella estaba a punto de llegar a su climax, así que con mi mano tape su boca para que ella hiciera gimiera sin ningún problema y yo escondía mi rostro en su cabello mientras me corría dentro de ella.

Ambos terminamos justos y solo fue cuestión de minutos para que los dos pudiéramos acomodar nuestras ropas y fingir que nada de esto había pasado ante los ojos de la gente. Nos dirigíamos a la casa de los papás de Mérida ya que ellos querían conocerme y nos encontrábamos nerviosos, siendo que Mer propuso que cogieramos antes de llegar.

—¿Te sientes mejor o quieres que te la chupe? —me susurro Mérida mientras caminábamos.

—Te arreglaste muy bien para que te ensucie así. Cuando salgamos de ahí te cogeré todas las veces necesarias, eso no hay opción. —le dije para abrazarla por la espalda.

Mérida y yo nos conocimos cogiendo y hasta la fecha podíamos hablar de esa manera sin ningún remordimiento. Mérida nunca fue una chica de una noche, eso me quedo muy claro desde un inicio.

—¿Mérida? —dijo una voz detrás nuestro, siendo que volteamos y vimos a un chico pelinaranjo.

—Hans —hablo mi novia de una forma que jamás había que lo hiciera, con asco en su voz.

—Merida, hace mucho que no te veo ¿Cómo estás? —intento acercarse a ella para abrazarla pero yo la apreté firmemente a mi.

—Ya veo... —volteo a verme—. Tienes con quien replanzarme¿eh?

—Tu no eres ni la mitad de lo que mi novio es, así que no pienses que eres un remplazo. Con tu permiso, adiós. —hablo firmemente mi novia para tomar de mi brazo y comenzar a caminar de manera firme.

¿Lemonlandia Mericcup?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora