036. Corredor. Hiccup

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No podía ver a mis contrincantes desde donde estaba. Era el más veloz y el primero en esta pista de carreras.

El sonido de los autos y de los motores era lo único que escuchaba cada que aceleraba en cada curva.

Algunos piensan que soy el más veloz de todo el campo de carreras en el mundo. En especial por mis maniobras en las vueltas cerradas y mi forma de pasar a mi oponente.

Podía sentir el aire en mi cara de lo poco que pasaba a través de mi casco. Al igual, la forma en la que rugía el motor cada que pisaba el acelerador.

Solo pude escuchar los gritos del público al a ver pasado por la línea de meta. Me orille para poder recibir la victoria de mis compañeros de equipo y de todas las personas que se encontraban felices por mi victoria del corredor de este año.

Al cabo de un tiempo me encontraba sobre unas escaleras junto con las dos personas que quedaron en segundo y tercer lugar mientras nos entregaban algunas flores, medallas y a mi en especial, una copa color oro. Todo mi equipo de mecánicos se había esforzado junto conmigo a este día que veíamos tan lejanos desde hace 6 años que trabajábamos en esto.

Solo ví en el público aquellas gorras negra de mi equipo y una mirada azul que traía consigo para saber que significaba.

Me encontraba acostandome con la hija de jefe de mecánicos de mi propio equipo los últimos dos meses, medio año desde que se habia unido a nuestro equipo. Bueno, próximamente ella se volvería la jefa, así que técnicamente estaba acostadome con la jefa de mi equipo.  Mérida era una chica pequeña a lado mío pero vaya que sabía sobre carros más de lo que cualquiera de este lugar.

—Ahh-ahh si así—grito la pelirroja mientras le daba por detrás.

No sabía porque razón pensé desde un inicio en que estaba metido, pero realmente no creo que haya ningún problema. Merida y yo conocíamos los riesgos de que llegarán a descubrirnos algún colega del equipo, pero por el momento nadie lo había hecho y eso estaba bien. Odiaria ser un escándalo ahora, que me encuentro en la cima del podio de carreras para que la gente supiera que me acostaba con la jefa de mecánicos de mi propio equipo.

—¿Te gusta así, nena? —me incline a su cuello mientras me dedicaba a azotarla una y otra vez sobre el anaquel de herramientas del que nos encontramos agarrados.

—S-si —jadeo con la poca fuerza que tenía en voz.

El ambiente olía a grasa de motor y al sudor que se encontraban desprendiendo de nuestros cuerpos, aunque en este momento no sabía si lo primero era del lugar o de lo mucho que nos encontramos ambos en los motores de los carros.

Tomaba sus caderas como si de ellas dependiera mi equilibrio, con ellas tenía una mejor visualización de como llenaba a esta chica como pavo para acción de gracias. Mérida me satisfacía en distintas maneras, pero las mejores eran cuando se trataba de las victorias como las del día de hoy.

—Hicc-Hiccup más —gimio mientras su cuerpo era sacudido violentamente por mi.

—Eres una perrita muy sucia ¿No? —le dije tomando su cuello, haciendo que se inclinara.

Sabía lo mucho que era deseada está pelirroja entre mi equipo y en el de mis rivales. Que una chica atractiva como Mérida llegará a los pits sabiendo la gran cantidad de información sobre carros de carrera y de motores era como la chica que todo el mundo deseaba para esposa o llevarla a la cama y hablar de potencias de carros mientras la cogían. O eso era la mayor parte de las pláticas de mis amigos al momento de que alguien dijera algo sobre esta chica.

Lo que ellos me harían si supieran que la tengo entera toda para mí debajo mío mientras la rellenaba de mi leche.

Al principio hablábamos de carros, una plática de compañeros de trabajo de lo más tranquila. No fue hasta que llegamos a su departamento y me encontraba sobre de ella mientras me pedía más como siempre lo ha hecho.

Mi líquido comenzó a salir de su entrada después de haberla llenado en su totalidad. Pude sentir como sus piernas temblaban mientras yo salía de ella, la tome de la cintura para llevarla a un asiento y comenzar a limpiarla.

¿Lemonlandia Mericcup?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora