039. Amigos. Merida

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No entendía porque me juntaba con los hombres. No tenía muchas amigas en la universidad en realidad, tal vez dos pero lo que se trataba de salidas o ir a divertirse salía con puros hombres. Solíamos juntarnos en una jardinera todos y hablar de lo horrible que era la escuela. Era divertido el ambiente masculino, en ocasiones las palabras hirientes y los juegos pesados me divertían. Eso sí, ellos jamás hablaban de mujeres o de sus experiencias frente mío, no sabía si era por respeto o porque era una chica simplemente escuchando.

-¿Fumando a esta hora, Dunbroch? -escuche una voz acercarse refiriéndose a mi.

-¿No te habla tu noviecita, Haddock? -le respondí de la misma forma burlándome.

Hiccup y yo éramos buenos amigos, lo suficiente que era el con el que me llevaba más de todos los chicos. Incluso en ocasiones, salíamos juntos a jugar en arcane. Pero todo cambio desde que hace unos meses Hiccup comenzó a salir con aquella chica rubia.

-Eres tan graciosa, zanahoria. -me robo mi cigarrillo y se lo llevó a los labios para comenzar a fumar conmigo.

Hiccup simplemente era un chico que no se puede ignorar aunque una quisiera. En ocasiones desearía que Hiccup no me viera como sus amigos, sino como una chica enamorada de el desde que se unió a este grupo. Pero ya no puede ser así y mis emociones las he reprimido y enfocado en olvidar estos sentimientos.

-Mer ¿Que vas a hacer después de clases? -dijo patán llegando directamente a mi acorralando me contra la pared entre Hiccup y yo.

Patán siempre había querido salir conmigo desde que llegué a este grupo. Pero patán tenía una asombrosa reputación de solo sexo y adiós. Aunque no me gustaba nada de el en lo absoluto, sería de los chicos que no me gustaría acostarme ni para olvidar a Hiccup ni para darle celos.

-Hare el proyecto final con algunos de los chicos. Así que estoy ocupada.

-Oh vamos Mer, ¿Cuando me dirás que si? Solo dame una probadita.

-¿Que parte de la palabra NO, entiendes?

-Ya hablo la chica, déjala en paz. -dijo con voz sería Hiccup para tomarlo del hombro y fumigar lo con la mirada.

Patán se fue a regañadientes mientras nos dejaba en paz. Maldición, yo no podía distinguir entre si Hiccup era tan buen amigo para defenderme o solo era amable, aunque ninguna de esas era que realmente se sentía atraído a mi. Solo bufe para mí y cruce de brazos mientras este chico solo me rompía la cabeza.

Comenzaba a atardecer y los chicos y yo nos adentramos a la escuela para comenzar el proyecto. En ocasiones, la escuela nos daba chance de hacer nuestra tarea hasta muy tarde, únicamente dejaban abierto un salón y los demás los cerraban como precaución a que no entraramos a destrozar el lugar.

Llegaron las 8 de la noche y ya habíamos acabado el proyecto, uno de los chicos se le ocurrió que sería buena idea meter alcohol dentro de la escuela, al fin y al cabo, no había nadie viéndonos. Me límite a tomar muy pocas en realidad, era todavía conciente de que mi yo borracha podía ser estúpida rodeada de hombres con el corazón roto.

Los chicos comenzaron a jugar luchas de juego, me pareció tan gracioso que pensaba que podría contra ellos.

-A ver chicos, ¿Quien contra mi? -dije quitándome mi chamarra.

Varios alzaron las manos, pero yo solo veía a Hiccup en el fondo viéndome.

-Tú, vamos niño bonito. -le dije a Hiccup, se limito a una sonrisa y acercarse.

Mi mente ya se encontraba divagando si esto era buena idea. Cuando comenzamos, Hiccup no aplicó nada de fuerza contra mi pero tampoco me dejaba derribarlo, era como si un chihuahua intentará derribar un tronco de 80 kg. El dolo se reía con mis gestos, pero logré meterle el pie y hacer que cayera en seco ¿El problema? Estaba mareada y caí sobre el.

¿Lemonlandia Mericcup?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora