Y entonces ahí estaba él. Sobre mi apunto de estremecer mi entrepierna con su grande pene a punto de introducirlo en mi.
Comenzó a colocarlo y me sentía extaciada. Dicen que salir de vacaciones por tu propia cuenta es la mejor decisión que puedes tomar. Eso hice, tome mis cosas un día y decidí viajar a un país de Asia.
Ahí fue donde conocí a este chico. Hiccup no era de aquí tampoco, al parecer también había viajado por su cuenta y era originario de algún lugar cerca de Europa al parecer. Vernos en el bar y platicar fue el principio.
Siendo honesta, no estoy acostumbrada a acostarme con cualquiera que se me atraviesa. Pero Hiccup tenía algo que a la primera sugerencia que me dió no pude negarme. Y ya descubrí el porque, al ver el monstruo que se carga entre sus pies hubiera Sido un error haberlo rechazado.
Hace un momento, cuando nos besábamos y su amigo estaba erecto pude tener una idea. Esa cosa fácilmente era más grande y al meterla pasaría por arriba de donde se encuentra mi ombligo. No sé si debería tener miedo de quedar paralítico después de esto, siendo honesta. Pero me da igual.
Una de las razones porque decidí viajar fue para olvidar la infidelidad que descubrí de ahora mi ex novio. Y si el pene de este chico no me ayuda, no sé que lo hará.
Comencé a soltar jadeos al momento que su pene se adentraba. De todas las que me he metido, está ha sido diferente en todos los sentidos. Hiccup noto como cerré los ojos y mis jadeos. Me dió un beso en la frente.
-Llevo solo la punta, aguanta un poco más -dijo sin deter lo que hacía mientras yo asentía.
Mis uñas encontraron su espalda y se clavaron en ella dejando un recorrido que seguramente no se le borrará en un tiempo. No sentía dolor, era una sensación diferente a esa. La exitacion me consumió cada milímetro que se encontraba dentro.
Hiccup no era brusco. Sabía que tenía entre las piernas, así que lo metió con cuidado para no lastimarme en algún momento. Fue hasta que se detuvo.
-Me moverse ahora, ¿está bien? -dijo depositando me un beso en los labios para ocultar su rostro entre mi cabello.
Sus movimientos comenzaron lentos, podía sentir como el colchón del hotel se hundía en cada estoncada que hacia el castaño en mi. Su mano se recorrió a mi cintura para tomarla y moverme al ritmo que en quisiera. Su gran fuerza era sobre humana y su mano era lo bastante grande para detenerme tanto como quisiera.
-¿Duele? -pregunto subiendo la intensidad de sus estoncadas. Solo me queje en señal de no.
Alzo su espalda y podía contemplarme desde arriba sin separar la única unión que teníamos. Ambas manos me tomaron de la cintura y jugaba conmigo como si fuera una muñeca de trapo. Me movía con él y se aseguraba que sus estoncadas fueron veloces y profundas. Me sostuve de las sábanas mientras de mis labios no paraba de exclamar las mismas palabras.
-A-ah Hiccup ahh
Solo basto que dijera su nombre para sentir como su miembro crecía aún más dentro de mi mientras sentía como una pequeña cantidad de líquido se había escapado de él y empaquetado en mi ser. Tan solo faltaron más gemidos para poder sentir como el resto de su semen se quedaba en todas las paredes de mi útero y era empaquetado en lo más profundo.
-Esta leche la estaba guardando para ti.
Cuando terminó la saco de mi. Abrí mis ojos y Vi algo distinto en los suyos.
-Tus ojos ... -le dije en jadeos.
Sus pupilas se habían vuelto delgadas atravesando la mitad, tal cual como las de una víbora o algún reptil. Mire a sus hombros que se encontraba sujetos por mis manos y note que en ellos habían como si fueran algún tipo de escamas. Esto estaba siendo demasiado nuevo para mí.
