Debo confesar que desde ya hace tiempo estoy enamorado de mi prima, soy dos años mayor, ella tiene diesiceis y yo dieciocho, y legalmente no es mi prima. Desde ya hace años mi tío se casó con su madre así trayendo consigo a Merida a la familia.
Tal vez ella a notado que me gusta, a veces cuando toca mi mano o se sienta en mis piernas me pongo rojo, e llegado a pensar que solo lo hace para fastidiar.
Hoy como todos los domingos nuestras familias están reunidas en el patio de mi casa, pero hoy realmente no tenía ánimos de ver a nadie así que les dije a mis padres que realmente tenía bastante tarea por la universidad, lo cual me creyeron.
Me encontraba acostado en mi cama lanzando una pelota al techo para pasar el rato. Pero entonces escuché la puerta de mi recamara abrirse haciendo que notará aquella melena roja entrando en silencio.
-Merida, ¿Qué haces aquí?- Dije nervioso srntandome.
-La fiesta es demasiado aburrida sin ti, y tus padres me dijeron que estabas haciendo tarea y quise venir a visitarte. Aunque veo que realmente no tienes tarea.- Se acerco a mi y se acostó a un lado.
Mérida siempre había sido buena en los deportes, así haciendo que tuviera una hermosa figura de una diosa griega.
Así que empezamos a platicar y reír por varios minutos hasta que quedamos en silencio, pero de un momento para el otro Mérida se encontraba arriba de mi besándome apasionadamente, realmente no sabía lo que ocurría, así que me senté con ella besándome y empecé a tocar su cuerpo vulgarmente, así que mis manos de desviaron a su trasero que se encontraba masajeando al Hiccup junior.
-No, no espera Merida.- Dije apartando la de mi. -Eres mi prima, no puedo hacer esto, si alguien se entera me matarán.-
- Hiccup, tú deseas esto tanto como yo, lo sé en tus ojos, en como me ves. Solamente déjame complaserte solo una vez, y solo quedará entre nosotros.
No me dejó responder por que volvió a besarme, así que empecé a desacerme de la playera de ella así dejadola en brasier. Así que de igual forma me desice de el. Me entretuve en sus pechos, mientras ella seguía besándome y moviendo sus caderas de igual forma despertando a Hicc jr. Entonces baje mi mirada a sus pechos para comenzar a succionar.
-Esto debe de ser rápido.- Se levantó para pasar con seguro a la puerta.
Entonces ambos comenzamos a retirarnos nuestras ropas inferiores entre risas, era solo un juego de niños tal vez. Me senté nuevamente en la cama para que ella llegará riendo sentandose en mis piernas y besándome mientras reíamos. Movía sus caderas torturando a mi amigo frotando su entrada que deseaba tanto ser penetrada.
-Nescesito estar dentro de ti. - Gruñi, porque aunque no se notará, mi amiguito estaba desde ya hace vario tiempo deseando en este momento.
Entonces la pelirroja comenzó a separase de tomando mi aparato y comenzar a guiarlo a su entrada.
-Hiccup, no sé montar ¿podrías enseñarme a como hacerlo? -dijo con un puchero de la manera más sensual antes oida.
-Bueno... primero debes asegurar al caballo -tome sus glúteos- y poco a poco debes estar en él. -dije para introducirla y comenzar a bombearla.
Mis movimientos desde el inicio fueron lentos pero mientras los minutos pasaban sus gritos sacudían la habitación. Comenzó a dar saltos en mi cuerpo para ser más rápido, ella tenía el control.
Reíamos mientras gritábamos de placer. Nuestra familia nos hubiera escuchado si no fuese por el poliéster contra sonido que tenía en todas las paredes de mi cuarto. Daba gracias a tenerlo si no estaría en serios problemas.
Pasaron los minutos para que ambos chicos lleguesen al clímax mientras el chico se derramaba dentro de ella.
Minutos más tarde la pelirroja se incorporó a la fiesta como si nada hubiese pasado entre ambos, o bueno nunca faltaron algunos encuentros que tuviesen ellos...
