030. Joven amo 2.0 . Merida

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Aproximadamente han pasado doce meses desde que Hiccup contrajo matrimonio. Fue con una princesa de otra isla, muy hermosa, de cabello de oro con una larga trenza y un semblante duro pero a la vez gentil con nosotros la servidumbre.

La última vez que estuvimos juntos, me preguntaba que hubiera pasado si yo tenía un bebé de él. ¿que es lo que hubiera hecho el consejo real con ese bebé bastardo? ¿qué hubiera hecho Hiccup con ese bebé?

Tristemente, le pregunte a mi madre y hermana sobre la protección que ellas tenían cuando estaban con la realeza. Me dijeron que simplemente ellos jamás han ocupados y suelen terminar dentro. Pero jamás ha habido un embarazo por parte de esta familia, estaba muy asegurado no tener un bastardo.

Desde su compromiso, varios chicos han pedido mi mano por los rumores que se divulgaban sobre las mujeres de esta familia. No podía durar más tiempo soltera o me quedaría toda mi vida si seguía negando a más pretendientes.

Contraje un pequeño matrimonio con el herrero del pueblo, Nicolás. Es un chico muy trabajador y siempre trae comida a esta casa, nunca me ha faltado el respeto y mucho menos alzado una mano y obligarme a algo que no quiera. Simplemente es el chico que cualquier madre quiere para su hija.

Pero, había algo en lo que no era del todo bueno.

-Ahh... Merida -gruño en mi oreja para después morder mi hombro.

-Ahh Nicolás! ¡Más! -jadee en su oído.

Jadeaba mientras lo metía dentro de mi, aunque en realidad lo hacía para que pensara que lo estaba disfrutando igual que él.

No era que Nicolás no lo hiciera bien, lo disfrutaba de una manera, simplemente que no podía alcanzar a lo que ha estaba acostumbrada.

Después de Hiccup, lo intente con varios desconocidos y con ninguno de ellos podía tener un orgasmo como lo hacía ese príncipe conmigo. No importaba su tamaño o grosor que tenían, no he vuelto a tocar el cielo de esa manera.

-Toda está lechita es para ti, nena. -dijo Nicolás para tomar con una mano mi cintura bruscamente y venirse dentro mío.

-Espe... -pude sentir como su líquido chocaba en mis paredes internas mientras que mi espalda se arqueaba ante ese movimiento por segunda vez está noche.

Todos los días, Nicolás ha sugerido tener sexo sin descanso alguno. Su padre comenzó a exigirle un nieto ahora mismo o se nos iría el tiempo cuando menos lo esperábamos. Así que desde que inicio está semana, lo hemos estado haciendo noche tras noche y la mañana antes de irnos a trabajar como conejos intentando darle un nieto a mi suegro.

De alguna manera, tenía razón. No podía estar esperando a un príncipe que jamás me hubiera elegido por toda mi vida. Así que lo único que me quedaba era seguir la vida que había elegido.

Está noche, Nicolás se vino dos veces más dentro mío, mientras que por la mañana otras dos.

-Vaya amiga, quien fueras tú. Sexo día y noche, claro que Dios tiene a sus mujeres favoritas -dijo mi amiga después de contarle la verdadera razón por mi dolor de espalda.

-En serio que no sabes lo que dices -dije apretando mi corset para aliviar al menos un poco el dolor.

-¿Que no lo sé? Lo que daría por ser un conejo como tú, solo vives y tienes sexo seguro en casa. Yo debo seguir buscando parejas para poder conocer que es eso. -dijo mirándome con una sonrisa.

Decidí ignorarla y seguir con mis quehaceres del palacio como si nada. No recordaba que el sexo era tan cansado, bueno, con Nicolás había estado pocas veces, en nuestra noche de bodas y otra que otra vez, hacerlo sin parar cansaba.

¿Lemonlandia Mericcup?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora