- Que pase el siguiente. - Hablo una señorita del escritorio para poder pasar.
Dejé la revista que estaba leyendo para poder pasar a la habitación detrás de esa puerta que decía "Merida DunBroch"
Entre y me senté en el sofá que todos los psicólogos ocupan para poner a sus pacientes.
- Hola señor Haddock - Hablo la psicóloga mirándome.
- Señorita DunBroch. - Sonreí.
La puerta de la habitación se cerró para después la señorita DunBroch se acercara a mí y se sentará en mis piernas y empezará a besarme al igual que yo a ella.
- Te extrañe - Hablo ella.
Si tengo una aventura con mi terapeuta. Y se preguntaran cuanto tiempo. Bueno unas semanas aunque solo seas besos y caricias.
- Yo igual. - Sonreí.
Empeze a quitarle esa playera que tenía para dejarla un poco al descubierto. Empezaba a masajear sus pechos aún con el brasier. Empezó a sacar suspiros al igual que pasar su cabeza hacia atrás.
Empezó a hacer movimientos con sus caderas haciendo que se despertara el Hicc junior.
- Creo que lo desperté - Susurro en mi oído.
Con sus manos empezó a desamarrar mi cinturón al igual que bajar el pantalón al igual que el boxer dejándolo al descubierto.
Se bajó de mi lentamente para terminar en el suelo mientras yo me quedaba sentado.
Empezó a manosearlo al igual que empezar a evitarlo.
- Veo que te gusta -Hablo con una sonrisa.
Se empezó a acercar a él para meterlo en su boca poco a poco. Empeze a sacar Suspiros por su manejo. La tomé de su cabello con una coleta improvisada por la exitacion haciendo que la metira más.
Se separo antes de que fuera mi orgasmo. Se levantó para acercarse a mi.
- Quiero que eso lo hagas en otro lugar.
Se levantó para después quitarse su brasier quedándose al descubierto. Abrí mis ojos como platos.
Se acercó a mí como antes para después unir sus pechos en mi intimidad para masajearlo con ellas. Empeze a correrme en sus pechos haciendo que se ensuciera.
Se paro para sentarse en mis piernas con una sonrisa coquetea. Empezó a recargar me en el sillón para quedarse arriba de mi.
Paso a Hicc junior por debajo de su falda metiéndole en ella. Saco un suspiro algo fuerte por ello. Se empezó a mover. La tome por su trasero apretándolo mientras la movía rápido.
Sacamos suspiros mientras ella por mi movimiento rápido sus pechos se levantaban como si estuviera corriendo.
No pude evitarlo que metí mi cara en ellos. Utilicé mis manos para masajearlos.
Después de unos minutos me corrí en ella.
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- Hasta luego señor Haddock. - Hablo Merida guiño el ojo.
- Hasta luego Merida - Sonreí.
Cerré la puerta para que ella hiciera sus hojas.
