038. Dormitorio. Merida

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Desde hace mucho comencé a quedarme en los dormitorios del campus central con todas las chicas. Vivía demasiado lejos de la universidad así que no tuve de otra que quedarme en los dormitorios que nos brinda la universidad a costos accesibles, únicamente con la condición de compartir habitación y regaderas. Y claro, nada de chicos.

Ya son vacaciones decembrinas y todas mis compañeras de piso ya se fueron con sus familias. Yo no pude comprar los boletos de avión lo antes posible, así que viajaría un día antes de noche buena a Escocia dónde me reuniría con mi familia que ya se encuentra allá. Así que por obvias razones, todas las chicas ya se fueron, nadie es tan tonta para quedarse hasta el comienzo de las fiestas que yo

Claro que había chicas de los otros pisos que no saldrían estás vacaciones, pero realmente no he convivido con ellas, así que me he quedado en mi cuarto sola esperando a que sea el día de mi vuelo, mañana es en realidad. Ya tengo mis maletas y todo listo para abordar el avión de mañana en la tarde e irme.

Me encontraba escuchando música mientras me encontraba recostada en el suelo. Realmente podía escuchar música a todo lo que estaba. No sé encontraba nadie, a pesar de que las paredes eran tan delgadas que todo el tiempo escuchábamos lo de a lado, hoy no había nadie que se quejara de mi música.

Entonces escuché los ruidos del árbol que daba hacia mí ventana. Seguramente era otro gato o una ardilla escalandolo. Entonces volteo y veo que se trata de una persona, agarre lo primero que tenía a la mano y se lance asustada.

Escuché como se quejo y me di cuenta que era Hiccup. Mi amigo.

-Mierda, ¿Que diablos haces aquí?

-¿Que mierdas contigo? Tienes una fuerza sobre humana que de suerte no rompiste mi cabeza -se quejo por completo ya entrando a mi recamara.

-¿Que mierda? Si la casera te vio nos meteras en muchos problemas -lo jale lejos de la ventana.

-Nadie me vio, tranquila. Solo quería venir a verte.

-Bueno, ya me viste. Que pases bonita noche.

-Oh vamos amargada, no trates así a tu visita. -tomo asiento en el piso donde estaba la chica anteriormente y tomó uno de sus comics que se encontraban en el suelo.

Sabía que no iba a poder sacar este chico de aquí, así que solo me resigne y me sente junto a él. Hiccup lo conoci desde el primer semestre de la universidad y desde ahí no nos hemos separado. Y también había otra persona tan mensa como yo que no consiguió sus boletos a tiempo, así que mañana el también se iría pero a Noruega. Nos haríamos mañana juntos al aeropuerto, ambos vuelos eran en la tarde por suerte para ambos.

-¿No tienes maletas por hacer? -sugeri tomando otro comic del suelo.

-Nah, las hice desde hace mucho. No como tú que dejo todo al último.

-Ja ja gracioso.

Debía admitirlo, siempre había sentido algo por este chico. Pero siempre supe muy bien ocultarlo con mis chistes rancios hacia el y con golpes a su persona, pensando que algun día desaparecería este sentimiento pero lo único que ha hecho es molestarme. Así que tenerlo aquí en mi habitación, somos y sin que nadie nos molestará no ayudaba en lo absoluto.

Y para mí mala suerte. No llevaba sostén. En mi defensa, no iba a tener visitas de nadie y sacarme el sostén fue demasiado liberador. Ahora esperaba que Hiccup no lo haya visto sobre mi cama aventado.

Simplemente Hiccup me gustaba. Mierda, en el pasado solo ocupaba a los chicos para jugar con ellos y a otros solo para coger una noche. Pero yo no quería coger con Hiccup una sola vez como con los otros. Jamás había tenido una relación, jamás me interesó.

¿Lemonlandia Mericcup?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora