Entonces me encontraba una vez más después de la escuela estudiando. La directora piensa que es por algo "bueno" para mí. Entiendo que no sea buena en matemáticas pero no pensaba tomar mis viernes dos horas más después de clases para entender como letras se convierten en números positivos y negativos, ni si quiera quiero vivir de las matemáticas y jamás ocuparé las ecuaciones en mi vida diaria.
He estado quedándome después de clases desde hace tres semanas, agradezco que únicamente son los viernes. Me volvería loca si se tratarán de todos los días en realidad. Pero ahora mismo estoy esperando a mi respectivo profesor, tristemente, el día de ayer la profesora Martha se cayó por las escaleras de su casa y no podrá darme asesorías. Odio las matemáticas, pero la profesora Martha es tan linda y buena para explicarlas que le entiendo. Así que no tengo idea que profesor venga a asesorarme.
Únicamente tenemos tres profesores de matemáticas; Martha, Alberto y uno que jamás he escuchado bien su nombre. El último, apenas es nuevo en la escuela y jamás lo he visto, pero he escuchado que es muy joven y les da a los de primer año en el ala oeste, así que por eso jamás lo he visto. Deseo que sea este profesor, ya que Alberto es aquel que me da clases y jamás le he entendido ni pío de lo que dice.
Escucho como la puerta se abre y veo a un chico no tan mayor que yo, tal vez unos cuatro o cinco años caminar por la puerta al escritorio. Es lindo, lastima que sea mi profesor, cumple perfectamente con mi lista de chicos que me gustan, pero involucrarse con en profesor no suena tan buena idea. Hay muchas novelas que lo dicen.
-Hola Merida, soy Hiccup. Cómo la directora te comento, sere tu profesor por el momento hasta que la profesora Martha se recupere. Si quieres podemos empezar.
Se escuchaba algo tímido, muy lindo en realidad.
Pero no pasó absolutamente nada, toda la tarde me ayudo a entender mi tarea así que no tuve problemas al entenderlo. Es muy bueno explicando, seguramente salió mucho más joven de la escuela por su inteligencia.
Y así pasaron las últimas semanas, durante las tardes me explicaba matemáticas y de vez en cuando charlabamos sobre nosotros. Descubrí que era soltero, vivía solo, se graduo con honores y conoce a muy pocas personas ya que es nuevo en nuestro pequeño pueblo. Demasiado lindo en realidad.
La hora de clases ya había acabado mucho más temprano de lo normal y la profesora Martha volvería la próxima semana debido a que ya se sentía mejor para dar clases. Era triste, bueno, extrañaba a la profesora pero Hiccup es tan dulce, pude desarrollar un imposible con él estos días.
Por supuesto que no pasaría nada entre nosotros, daría algo de pena que te descubran teniendo algo con tu profesor. Bueno, sería la envidia de muchos, Hiccup es el crush de media escuela y logro voltear a ciertos chicos, sin duda su belleza es única. Mis amigas de sorprendieron el primer día que les conté quien me daba clases. Me dijeron que podría intentar algo con él, daba la suerte que no me lo encontraba en la escuela y no sería algo tan incómodo si me rechazaba.
Y no veo el porque no, solo es un profesor y una alumna más. Pero no tengo idea de cómo insinuarselo.
Hiccup se encontraba guardando su cosas en su mochila. Hoy traía dobladas las mangas de sus brazos y podía ver sus perfectos músculos trabajados. Por un momento pensé que se sentiría que te ahorquen con esos brazos. Sentí como mis mejillas se calentaban al pensar en eso, sería casi imposible que suceda.
-¿Sucede algo, Mérida? Si tienes alguna duda puedes preguntarme -posiblemente sintió mi mirada. Bueno, no hay vuelta atrás.
-¿Tienes que llegar temprano hoy?
-No en realidad, ¿tú no tienes que hacerlo?
-No tengo hora límite en casa, en realidad -me senté en su escritorio al lado suyo. Capte su atención.
