Como todos los fines de semana se organiza una fiesta en casa de algún chico considerado popular en el cual invita toda la fraternidad. Se supone que es para divertirse, olvidar las tareas y exámenes con un poco de alcohol y sustancias nocivas. Pero supongo que está no va a ser mi noche, el amigo de mi amiga, realmente no recuerdo bien su nombre pero se que no se encuentra en sus cinco sentidos. Se encontraba arriba de las mesas gritando y en cierta manera, arruinando la fiesta para las demás personas. Me di a la tarea por acercarme a él y comenzar a jalarlo.
-¡Suéltame Hiccup!- Comenzaba a quejarse.
-Dereck, por favor. Estás mal, tengo que llevarte a casa.- No sabía que hacer realmente, la única que conocía y era su amiga era Merida. -Te llevaré con Mérida.
-No, no puedo dejar que me vea así.- Se quejaba para después comenzar a vomitar.
-Deacuerdo, te llevaré a mi departamento.
Minutos después llegué a mi departamento con aquel chico para poder dejarlo en la sala con un balde; sabía que el había dicho que no lo llevase o le mencionara esto a la pelirroja, pero era si amiga. Al llegar le mandé mensaje a la pelirroja que llegase pronto.
-Eres un buen chico Hiccup.- Mencionó el azabache un poco mareado.
-Eso es lo que todos me dicen.
-Sabes, a veces estoy celoso de ti.
-¿Celoso?
-Merida nunca deja de hablar de ti en las clases.- Realmente Merida y yo no lleva demasiado que nos conocemos, pero realmente nos hemos llevado demasiado bien. -Pero realmente ella me gusta, desde hace dos años que la conozco.
Oh Mierda, está diciendo que ¿Tal vez le guste? No puedo negar que ella me gusta, me encanta. Pero esto es algo difícil de procesar, tener en mi sofá a un chico que que realmente la ama desde ya hace tiempo. En eso tocaron rápidamente la puerta para después abrir y encontrar aquellos pelirrojos rizos entrar por mi puerta.
-Vine lo más rápido que pude.- Dijo arrojando su bolso a una silla que se encontraba cerca. -¡Dereck! ¿Que fue lo que te tomaste?
Después de ya varios minutos Mérida logro dormir a Dereck en el sofá un poco más tranquilo. Ella había salido para tomar un poco de aire al balcón el cual yo me uni.
-Linda noche ¿No?-Le dije para ponerme a su lado.
-Disculpa las molestias que tal vez te hizo pasar Dereck. A veces no puede cuidarse por si solo, ¿Sabes?.- Me miro para dedicarme una sonrisa de aquellos labios.
-Merida yo...- Antes de que yo pudiese responder ella unió nuestros labios para darme un beso.
Claramente ninguno de los dos quería que acabará esto, la tome de sus glúteos para poder sentarla y facilitarle mejor el beso. Era lindo, por supuesto, pasaban los minutos y ya era más sucio e intenso. Nuestras manos buscaban nuestros cuerpos y no podía dejar de tomar aquella cinturita que tenía, pero al momento de tocarla las palabras de Dereck rebotaban en mi cabeza, ¿En serio tenías que decírmelo hoy? Justamente cuando estoy besando a la chica de tus sueños mientras estas dormido en mi sillón.
-Espera Mérida.- Me separé de ella, Dios mío. A la luz de la luna todavía es hermosa con aquel tono rojo en sus mejillas. -No creo que este bien que hagamos esto.
-¿Acaso no te gusto?- Respondió triste, ¿Cómo te explicó que tú amigo me acaba de confesar su amor hacia ti?
-Claro que no es eso.- La tome de la mejilla. -Me gustas demasiado, desde que te conocí no he dejado de pensar en ti.
Talvez fue un poco injusto de mi parte para Dereck, pero hablaba de corazón. Justo ahora seguía dónde me quedé con Merida hace unos minutos, ¿Soy realmente un mal amigo? El beso seguía siendo atrevido con varios agarrones, en uno de ellos Merida soltó un gemido haciendo que despertara mi amigo exigiendome que me adentrará en ella.
-Hazme tuya Hiccup.- Susurro en mi oído de una forma que no pude resistir.
Caminamos lentamente a través de la sala sin despertar a Dereck con destino a mi habitación de música, realmente tenía un grupo con mis amigos y había adaptado aquel cuarto para que esté no se escuchase ningún sonido fuera de la habitación.
La acorrale en una pared para que durante el beso ambos nos fuimos desciendo de nuestra ropa dejándonos semidesnudos, nuestros cuerpos se sentían llenos de exitacion deseando lo mismo.
Me acerque al escritorio para tirar todas las cosas que se encontraban en el para sentar a Merida. Me coloque en medio de sus piernas mientras seguíamos besándonos, esto estaba mal pero ambos lo deseábamos. Acerqué mi cintura a la suya colocando mi miembro a su entrada donde en un momento al otro estaba dentro de ella sacando un gemido de sus labios. Dios mío! Sonó tan bien.
La tome de sus caderas y comencé a embestirla, primero comencé lento para después subir el tono. Intentaba evitar gemir entre risas para no despertar a Derek, llegó a taparme Y así fuese toda la noche.
A la mañana siguiente desperté y note que Mérida y Dereck ya se habían ido.
