42. Reality Show. Hiccup

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—Vamos, rápido entra —me encontraba corriendo con aquella pelirroja después de habernos robado algo de la sala común para después encerrarnos dentro del closet.

Me encontraba en un reality Show en el que fui reclutado debido a mis bastantes seguidores en las redes sociales. Realmente no era como algunos que he visto dónde todos los días se encuentran haciendo retos de fuerza. Por lo menos una vez por semana hacíamos algún tipo de retos con los equipos que se nos fueron asignados, así sobreviviendo y no tener riesgo a eliminación.

La mayoría de mis compañeros ya habían sido eliminados, quedábamos en la competencia cuatro por ambos equipos, acercándonos más a la final.

La mayor razón de las eliminaciones eran que nosotros votamos entre nosotros y después el público botaba por su favorito y el menos votado de esa semana, se iba. Así que no entrar en alguna clase de escándalo nos daba ventaja de no ser tan percibido en el público.

—Deja de reírte que nos van a encontrar.

—Pero si tú te estás riendo, mensa —le dije a la chica mientras ambos lo hacíamos.

Mérida se dedicaba a compartir videos de ejercicio y todo lo que tiene que ver con todos los deportes que existen desde andar en bicicleta en Australia a escalar el monte Everest. Fue con una de las pocas personas que hice amistad al estar dentro, aún sabiendo que ella pertenecía al otro equipo. En realidad eso no me molestaba del todo, únicamente competíamos una vez a la semana pero de ahí en fuera, nos divertíamos toda la semana haciendo travesuras a nuestros demás compañeros.

Lo único que me molestaba, es que su equipo únicamente se integraban de hombres. Habían más chicas, pero fueron eliminadas siendo así que ella es la única que queda de mujer en ese equipo. A Mérida no le afecta, me ha dicho que sabe cómo convivir con hombres pero en los dichosos combates cuando Mer se pone sus trajes deportivos, puedo ver como algunos de ellos o de mi equipo desvían la mirada a ella. Y eso tiende a molestarme.

Llegué a convivir muy poco con ella fuera de cámaras, así que haber coincidido aquí y haber sido amigos realmente es cosa del destino.

Así que ahora me encontraba con Mérida intercambiando respiraciones en una sola habitación demasiado pequeña, no lo había percatado así cuando decidí que era buena elección adentrarnos aquí. Mierda ya no podía respirar con tranquilidad.

Okey admitía que seguía a Mérida antes de entrar aquí porque me gustaba ver sus rutinas y verla a ella, supongo que los hombres tenemos esos pensamientos así que es súper normal sentir cosas más +18 cuando veía sus vídeos, pero nunca me imaginé estar con ella o entablar una conversación. Así que verla de dónde estaba, supongo que me apena en ocasiones pensar que un día ella y yo tendríamos algo casual y ya cuando solo veía sus vídeos.

—¿Tengo algo en la cara? —dijo tocándose en rostro.

—No no, nada —dije nervioso.

—No me veas tanto, podrás enamorarte de mi —se rio después de eso.

—Entonces veme a mi, para que estemos igual —maldicion, algo me había poseído que no sabía de dónde había sacado esa frase

De un momento a otro, me robó un beso.

—Hecho. —salio del closet dejándome ahí con cara de tonto sin comprender que acababa de pasar.

Llegó la hora de la cena y veía a Mérida platicar con los chicos de su equipo, dioses míos. ¿Cómo podía sentarse en medio de ellos después de robarme un beso? Y a demás, se reía con ellos. Si no salgo de aquí me volveré loco a ese paso.

Decidí ir a mi habitación para comprender que mierda hacer. Bueno, no debería hacer nada en el mejor de los casos, tal vez por salud mental. No sabía si lo que sentía por Mérida era enamoramiento porque no había interactuando con tantas chicas los últimos 4 meses. O simplemente era mi falta de abstinencia estos últimos 4 meses, dónde ya no pensaba con la cabeza de arriba.

¿Lemonlandia Mericcup?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora