033. App de citas. Merida.

197 12 0
                                        


—Ahh ahh —exclamaba desde lo más profundo de mi al momento que aquel castaño se adentraba en mi.

—¿Te gusta, nena? —gruñó en mi oído para intensificar su movimiento.

—Si, si me gusta —le dije para tomar sus mejillas y besarlo.

Sabía que en la primera cita no debía darse ningún beso y mucho menos llegar a este punto. En realidad, ninguno de los dos lo tenía planeado, si hubiera sido así, Hiccup o yo hubiéramos tenido condones para este momento.

Hice macht con este chico hace como dos semanas en esa aplicación que su símbolo es una T si no me equivoco. Él mando el primer mensaje y yo seguí contestándole porque quería divertirme un rato con los tarados que llegaban a mandarme mensaje.

Realmente lo descargue porque no tenia nada que hacer y mas que nada porque mi amiga me había insistido. Aunque me causaban risa la típica pregunta que hacían todos los chicos al momento de hacer plática.

¿Qué buscas en esta app?

Por obvias razones, les respondía muy burdamente diciendo que nada en especial y seguía sus pláticas haciéndoles creer que me tenían a su disposición. En realidad era divertido cuando mencionaban que buscabas cosas hots o algo rápido. Solo les seguía la corriente y cuando me aburrían dejaba de responder.

Pero este chico que se encontraba encima mío penetrándome fue diferente. Solo dijo que quería conocer gente porque al fin y al cabo el era de intercambio de su universidad. Sabía que esta no era la forma de hacer amigos porque todos buscaban sexo en esta aplicación pero le pareció una forma divertida de hacer amigos y para pasar el rato.

Ninguno de los dos buscábamos sexo ante todo. Pero era justamente lo que estábamos haciendo.

—Merida yo... —gruñó para antes de salir dentro mío ya se encontraba corriéndose entre mis piernas.

—Hiccup... —dije para arquear mi espalda y unirme a él.

Ningún chico había provocado que me corriera junto con él al mismo tiempo. En la mayoría de los casos tengo que fingir haber llegado con ellos para no hacerlos sentir mal y lastimar sus egos de machos que sienten tener. Así que cuando menos me vean, intento llegar al clímax por mi sola.

Tomo mi cintura y volteo mi cuerpo con una habilidad sin lastimarme, me coloco en cuatro.

—¿Quieres que te lo meta, nena? —preguntó cerca de mi oreja mientras que con una mano apretaba mi muslo— ¿quieres que te llene con mi leche?

—Si ah- si por favor —rogué con la voz entrecortada sin todavía haber recuperado del primer raund.

Entonces la metió dentro mío y comenzó nuevamente. Me tomo de la cintura y se adentraba a mí rápido que mi cuerpo rebotaba en cada estocada. Podía sentir la desesperación de sus bolas intentando adentrarse en mi entrada en cada movimiento que hacía dentro mío.

La primera vez que lo vi en el bar se me hizo un chico extremadamente guapo y me atrajo inmediatamente. Su forma de hablar esta tan formal que me daba ternura, no podía esperar menos de una persona caballerosa como él. Pero tampoco había notado lo rudo que podía llegar a hacer en la cama.

Se adentró profundamente en mí y pude sentir como se venía dentro mío. Siempre ocupaba protección, pero hoy Hiccup sabía que era diferente y no sabía que tenía que cargar con condones para empezar. Pude sentir en mis muslos la cantidad de leche desparramaba fuera de mi entrada.

Me deje caer en la cama y el me siguió sin apartar su miembro de mi. Me tomo de la cintura con ambas manos y comenzó nuevamente. Podía escucharse el chapotear en la habitación de lo que hacían nuestros cuerpos. Mis manos se concentraron en sostenerse de las sábanas mientras exclamaba en cada movimiento.

No sabía nada de Hiccup. No sabía si tenía novia o si quiera ligue. Pero no sentía que llegara a arrepentirme en algún momento.

¿Lemonlandia Mericcup?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora