023. Clases. Merida

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Ya han pasado varios meses desde que la pandemia se desató. Eso obligandonos a llevarnos a casa y protegernos encerrados, entre eso, las clases en línea. De alguna manera estaba bien, podemos levantarnos a la hora que sea la clase y dormirnos cuando el profesor comienza a hablar.

Antes de que iniciará la pandemia, ya vivía sola. Así que no había algún escándalo o ruido al momento de tomar mis clases. Solo el ruido de la lavadora de los vecinos, pero era un ruido insignificante.

Era todavía temprano, todavía no inicia a mi clase y me encontraba tranquila desayunando. Mi vecino de a lado se había ofrecido a ayudarme a reparar la coladera de mi cocina, algo se había dañado o algo así. O eso fue lo que le dije, mi vecino era demasiado guapo, sin duda podría tener algo con él pero también dudaba que sería esa clase de chicos. Seguramente tenía novia, había visto a una chica saliendo de su departamento en varias ocasiones.

Pero al parecer eso no me importo mucho.

Me encontraba sentada en la barra despachadora mientras Hiccup hacia de la suyas conmigo. Sus dientes jugaban con mis pezones mientras yo me retorcía de placer. Dos de sus dedos se encontraban dentro mío. No entendía como aquel chico serio que me sonreía todos los días podía hacerme esto.

—¿De quién eres, preciosa? —gruño.

—Tuya —jadee después que se adentrará en mi con sus dedos.

—Mira —me mostró sus dedos que se encontraban llenos de mis fluidos— ya te viniste y ni siquiera he puesto mi pene en ti.

—Tampoco lo harás.

—¿A qué te refieres?

—Ya va a iniciar mi clase, además, no tengo condones.

Justamente la semana antes que iniciara la pandemia, termine en una noche mi dotación de condones con un desconocido. ¿Si lo valió? Lo suficiente para gasta más de 10 condones en él. Desde ese día no había podido ir a comprar y no tenía oportunidad de tener algo con alguien.

—No hay problema con eso, se puede arreglar.

—Tengo clase —señale mi laptop que ya se encontraba con la sesión, esperando que el profesor la iniciará.

—Será algo rápido. Ni te darás cuenta quien te la metió.

—No me gusta rápido.

—Okey, ¿no quieres correr el riesgo? Dudo que te atrape tu profesor si tienes la cámara apagada

¿Qué a este chico no se le podía decir que no? No mentía, estaba excitada. Pero era una chica cumplida con la escuela, aunque sentia curiosidad que sería hacerlo a pelo con él. Hace mucho que no lo hacía así.

No sé en qué momento sus labios se encontraban con los míos, pero no los de mi rostro. Adentro su lengua en mi entrada y empezó a lamer todo a su paso. Comencé a retorcerme en la barra despachadora, está hombre me va a hacer llegar a climax antes de que me profane.

—¿Qué dices, nena? Creo que tengo un condón en mi billetera —dijo mientras subía su rostro a mi cuello.

—Esta bien

Solo esas palabras fueron suficientes para que Hiccup me colocará de espaldas recargada en la barra, a duras penas lograba tocar el suelo con la punta de mi pie. Escuché como se bajaba la cremallera y abría el paquete del condón. Colocó su miembro sobre mi trasero para comenzar a frotarlo.

—Llevo mucho tiempo imaginándome esto —gruñio.

No podía escuchar lo que decía el profesor. Me sentía nublada por la excitación del momento y los gruñidos de aquel chico, por supuesto que también me había imaginado cogiendo con él. Pero no lo mencionara.

—Espera —me dije tomándome de más manos que comenzaban a manosear mi trasero. Coloqué mi voz más seria y normal posible para activar el micrófono—. Profesor, perdone pero se me está trabando muchísimo la pantalla y creo que está apunto de sacarme de la reunión.

—No se preocupe, grabaré la pantalla y subiré la clase en la tarde para que logre verla. No hay problema si abandona la sesión.

—Muchisimas gracias, lo veo el lunes que viene.

—Gracias a usted —dijo para salir inmediatamente de la sesión.

—Crei que no querías faltar a tu clase —menciono el castaño jugando con mi cintura.

—Hay algo mejor que debo de ocuparme ahora.

Sin previo aviso, Hiccup enterró su enorme cosa en mi. No pude evitar gritar como gata en celo. Comenzó a moverlo dentro de mi lentamente y cada estoncada podía sentir el paraíso. Sus movimientos se hicieron más fuertes y podía sentir sus manos en todo mi cuerpo. No para a de gemir y de mover mis caderas por más.

—Gime para mi, nena —Dijo después de azotar su mano en mi trasero.

Jamás alguien había hecho eso en mi. Pero lo peor fue, que me gustó. Y gemi al momento de que tocó mi piel de esa manera.

Podía escuchar sus gruñidos mientras me montaba de esta manera. Mis piernas se despegaron del sueño y comenzaron a retorcerse de placer. Podía sentir como mis dedos se contraían con cada estoncada.

Podía sentir que estaba apunto de venirme. Él también. Estábamos en la cima.

—Hiccup —exclame al momento de llegar a mi orgasmo.

El únicamente se hundió completamente en mi y expulsó todo lo que tenía dentro de aquella capa de látex que impedía hacer contacto conmigo. Ambos nos hundimos en jadeos. No sabía que ya estaba necesitada de sexo o era verdad. Pero fue el mejor sexo de mi vida hasta ahora.

Sabíamos que estábamos limitados de condones y únicamente teníamos ese que acabábamos de usar. Tercera cosa que no me importo el día de hoy.

¿Lemonlandia Mericcup?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora