A la mañana siguiente, Hans fue a clase con normalidad. Se moría de sueño, por haber pasado la noche fuera junto a Nora, pero no se arrepentía, había sido un muy buen momento. Se sentía acompañado, eso era muy importante para él, pudo relajarse un poco, tratar de desconectar y pensar en el presente. Cuando salió del instituto volvió a casa de Roy, donde Leigh y él estaban viendo una película, durante un segundo le pareció tierno, hasta que se besaron y su cara de asco emergió. Se encerró en su nueva habitación, y nada más tumbarse en la cama, recibió un mensaje de Nora, diciéndole que Leyla les había convocado para tener una reunión todos juntos, en la Mansión Hatter, no dudó en coger el primer autobús hacia allí.
Aquella mansión... No la pisaba desde que ocurrió aquel suceso con el portal, lo que le mató... Tenía algo de miedo por volver, se notaba nervioso, pero luego pensó con la cabeza fría... Allí ya no quedaba nada. Se bajó del autobús y caminó hacia el lugar, decidió ponerse los cascos para no comerse tanto la cabeza, en su lista de reproducción apareció "Haunted" de Poe, lo cual fue algo irónico, teniendo en cuenta a dónde se dirigía. Una vez allí, Nora le estaba esperando fuera.
- Ey... Buenos días, ¿cómo has dormido?
- He dormido... Unas tres horas, creo. Pero mereció la pena – Le sonrió. ¿Tienes idea de qué va todo esto? Es raro que nos hagan venir aquí.
- Sí... Supongo que debe ser importante, ni siquiera me dio tiempo a enviarle un mensaje a Leyla, ha sido ella quien ha convocado esta reunión.
- Caray... Bueno, ah... ¿Entramos?
- Claro sí... - Le cogió de la mano - ¿Está bien? Si te incomoda...
- ¿Qu-qué? No, no, tranquila, es... Me gusta – Le apretó la mano, conforme no había problema. Ambos se dirigieron al interior de la mansión... Y una vez más, todo parecía cubierto de telarañas, como si nunca hubiese gente ahí dentro, el polvo era notorio en cada mueble de aquel lugar. Cruzaron la puerta donde todo cambiaba, donde se podían ver las instalaciones hechas por el portal, seguía siendo un contraste muy raro para nuestro protagonista.
- ¡Por fin llegáis! – Leyla estaba allí, omnipresente, parecía alterada – Bien, creo que ya estamos todos... - Todos se dieron cuenta de que Hans y Nora iban cogidos de la mano, lo que alegró a alguno que otro, pero... Jenna se quedó sorprendida, sin comprender muy bien qué estaba ocurriendo entre ellos dos. Se sentaron junto al resto.
- ¿No era más fácil quedar donde el sótano? ¿Qué hacemos aquí? – Preguntó Connor, de brazos cruzados.
- Es un espacio pequeño, es mejor aquí, incluso para nosotros, desplazarnos era perder el tiempo. Bueno... Supongo que, algunos ya habéis conocido a Shane, pero... Haré una ligera presentación. Karl Shane, es este pasmarote que hay a mi lado, y, a partir de ahora, está al mando de la situación con los portales.
- Gracias, Leyla... - Se frotó las manos un instante – Hola, como ya ha dicho la jefa... Me llamo Karl, pero llamadme por mi apellido, Shane, así me siento más cómodo. La cosa es... Que Leyla está ocupada con otros asuntos que requieren de su atención, y me ha pasado a mí el testigo. Los portales que aparecen ahora... Son aleatorios, imprecisos... Ya ni siquiera podemos predecir cuál de vuestros dones es necesario para neutralizar cualquier amenaza que pueda aparecer. De modo que, desde ahora, únicamente las personas que yo diga podrán colaborar en estas misiones... Connor, tú estás dentro. El resto... Lo siento muchísimo, es demasiado arriesgado.
- Espera, ¿QUÉ? – Jenna se puso en pie - ¿Nos vas a mandar al banquillo como si nada? Podemos ser muy útiles contra esos bichos.
- Tú debes de ser Jenna, bien, ah... Leyla me puso al día de vuestras situaciones, y claro está jovencita, que tú no te encuentras en una situación anímica que sea compatible con estas cosas, te vienen grande. Tienes un don increíble, pero... Necesitas superar lo que ocurrió con dos de vuestros compañeros anteriormente, con ayuda psicológica, o... Bueno, algo similar.
ESTÁS LEYENDO
La Tormenta Ignea (COMPLETO)
FantasyHans es un chico de unos 17 años, el cual tiene una vida medianamente común, o al menos, solía ser así. Su historia cambia cuando entra en contacto con un pequeño orbe de energía, que aparece sin previo aviso en su habitación, dejándole inconsciente...
