Hans, Ellen, Bastian, Derek e Ignis, llegaron finalmente a Ardis. Estaba oscuro en el lugar donde se encontraban, parecía que era de noche. Sobre el cielo, se podía ver algo similar a la aurora boreal, era precioso, todos quedaron maravillados. Ignis, por otra parte, se mostró indiferente. Habían llegado justo al lugar que querían, estaban rodeados por unas viejas runas, nuestro protagonista tardó poco en reconocer las tablas de piedra que tenían grabados el símbolo de un rayo y una llama. Ardis parecía un lugar pintoresco, a pesar de ser de noche, se apreciaban unas ligeras luces que parpadeaban tenues en los bosques de alrededor.
- ¿Qué son esas luces? – Preguntó.
- Luciérnagas, hay diferentes tipos, cada una emite un color distinto – Respondió Ignis.
- Vaya, eso mola un montón, en nuestro mundo solo tenemos de un color.
- ¿Y tienen dos lenguas también?
- ¿Qu-qué? No... - Dijo, algo aterrado.
- Oh, entiendo – No le dio importancia. – En fin... Busquemos por aquí algo que pueda servirnos.
- Oye y... ¿Cómo es ese tal Isaac? – Preguntó Bastian.
- Un tío que se pasa la vida preguntando cosas – Mencionó Derek.
- Deeerek... - Ellen le llamó la atención.
- ¿Qué? Digo verdades. Es un preguntón.
- Isaac es una persona muy amable, es de esas personas que lo dan todo por los demás antes que para sí mismo. No sé qué le pasó ni dónde estará, pero... Espero que esté bien.
- Eh, mirad esto – Derek se fijó en la runa de fuego. – Se ilumina.
- Sí, cada vez que paso por aquí hace eso... Supongo que estoy vinculado de alguna manera con mi elemento.
- ¿Y qué hay de la otra? – Preguntó Hans.
- Nada, supongo que se encendería para... Otra persona – Bajó la mirada un instante.
- Eh, Hans, acércate a ver si... - Ellen sugirió intentarlo.
- No creo que funcione pe... - Comenzó a iluminarse la runa del rayo - ¡Ay, qué fuerte!
- Vaya... - Ignis se sorprendió de ver ambas runas con aquel tono luminoso – Esto es curioso cuanto menos... - Miró al chico con interés.
- Si acerco la mano brilla más... - Tocó la runa, al instante, se hundió hacia adentro del suelo – Vaaaale esto es raro.
- Será posible... - Ignis hizo lo mismo, ocurrió tal cual con la runa de la llama. A los pocos segundos, en el centro de las dos runas, un ligero temblor comenzó a mostrar un camino, unas escaleras que conducían a alguna parte.
- Fíjate... Esto promete – Dijo Derek, sonriendo.
- Deberíamos... - Ellen se mostró reacia.
- No, si te parece nos quedamos aquí a contar las luciérnagas que hay en los bosques de alrededor. Vamos a bajar.
- Iluminaré el camino – El tipo de fuego encendió su mano sin pestañear.
- Oh, no hace falta – Bastian y Hans sacaron sus móviles y pusieron la linterna. – Con esto servirá.
- Muy... Bien – Respondió, confuso.
Se adentraron en el interior de aquel camino, todo estaba rodeado de unos glifos muy extraños, a medida que pasaban Bastian, Hans e Ignis, se iluminaban, como si detectasen su poder. ¿Acaso el poder de fuego de Ignis era también un don? El pasillo era largo, hacía algo de frío, Derek le dejó su chaqueta a Ellen, quien no traía abrigo. Una vez llegaron al final, encontraron una sala circular, con una ligera construcción en el centro.
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La Tormenta Ignea (COMPLETO)
FantasyHans es un chico de unos 17 años, el cual tiene una vida medianamente común, o al menos, solía ser así. Su historia cambia cuando entra en contacto con un pequeño orbe de energía, que aparece sin previo aviso en su habitación, dejándole inconsciente...
