Tras el trágico episodio que nuestros protagonistas habían sufrido, y gracias al portal que abrieron, terminaron en un pueblo agradable llamado Medianoche, allí, era donde vivía Derek actualmente. Creyeron que allí estarían más seguros, lejos de Cheshire o Ardis. El portal apareció de imprevisto en mitad del salón de una bonita casa. Al llegar, una chica se quedó extrañada.
- Qué narices...
- ¡Abi! – Derek fue el primero en salir del portal.
- ¡Oh, mira quién se ha dignado a aparecer! – Dijo, molesta – Ya puedes tener una buena excusa para haber des... - Entonces entró el resto del grupo, muchos de ellos llenos de magulladuras - ¿Quién es esta...? – Se quedó mirando a dos de ellos - ¿Lein, Ellen? – Se sorprendió de verles.
- ¿Puedes traer el botiquín, por favor? – Le dijo, sin siquiera mirarle a la cara.
- V-voy... - Buscó en el armarito de las medicinas, sacando un pequeño maletín.
- Hola Abi... - Ellen se acercó a ella, abrazándola - ¿Cómo estás?
- Pues iba a decir furiosa, al ver a este hijo de su madre aparecer sin más después de irse dejándome una nota, pero... Visto lo visto, creo que ya le mataré después.
- Te preguntarás qué ha pasado y qué hacemos Lein y yo aquí, en realidad es una...
- ...larga historia, sí, lo sé, no hay más que veros – Abi terminó la frase por ella. La chica también había crecido, tenía el pelo como solía llevarlo, por debajo de los hombros, ondulado, aunque ésta vez se había teñido las puntas de un tono más claro. Vestía con un ligero vestido verde, parecía cómodo.
- ¿Qué hay, Abi? – Lein se acercó – Sé que nunca hubo una buena ocasión para presentarnos, y ésta no se ve como una genial tampoco, pero... Qué gusto verte – Le sonrió.
- Me alegra que estéis aquí, estáis en vuestra casa – Luego la chica se fijó en Derek, quien salió por la puerta de casa sin decir nada. Se quedó extrañada, le siguió.
De mientras, Ellen y Lein se dedicaron a curar las heridas de Jenna e Ignis, luego irían con Hans y Billy. Nuestro protagonista estaba en shock, tenía la mirada perdida. Nora le cogió de la mano y le apartó un poco de la gente, llevándole a la cocina, no le importaba estar en casa ajena, el chico estaba a poco de quebrarse. Se agachó, se sentó en el suelo, y comenzó a apretar los puños, luego ella le abrazó, mientras rompió a llorar. Estaba harto, estaba cansado, no podía más. Le dolía el pecho, solo de pensar en Leigh el corazón le daba un vuelco.
- Lo siento mucho... Lo siento tantísimo... - Nora no pudo contener las lágrimas tampoco.
- N-no puedo seguir haciendo esto... Quiero que pare, quiero que todo pare, que se detenga... Tiene que hacerlo, en algún momento, yo... No lo soporto más – Sollozó. – Nunca quise involucrarla en esto, y al final... Traje a casa los problemas.
- Eh, no – Le levantó la cara con las manos. – No vuelvas a decir algo así, ¿vale? Tú nunca habrías hecho algo que pudiese lastimarla, no tenías el control de esto, nadie lo tenía... Lo que ha pasado no es culpa tuya.
- Sí es culpa mía... Yo no fui capaz de protegerla, lo intenté y... - Cerró los ojos un instante – No consigo quitarme esa imagen de la cabeza...
- Ella te quería, eras todo su mundo y... Sé que no querría que te hundieras, mírame. Te diría que siguieses siendo tú, que no dejases que...
- Voy a matarla... - Dijo, frunciendo el ceño.
- No, no Hans, por favor, escúchame...
- Quiero matarla... - Comenzó a pensar en Bell – Voy a encontrarla, y... Le haré pagar por lo que ha hecho.
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La Tormenta Ignea (COMPLETO)
FantasyHans es un chico de unos 17 años, el cual tiene una vida medianamente común, o al menos, solía ser así. Su historia cambia cuando entra en contacto con un pequeño orbe de energía, que aparece sin previo aviso en su habitación, dejándole inconsciente...
