La noche fue tranquila, Hans y Jenna quedaron rendidos ante el sueño. Cuando comenzó a emerger el Sol, filtrándose por la ventana de aquella habitación, nuestro protagonista abrió los ojos, lentamente. Al recordar dónde se encontraba, se ruborizó, aunque, la chica ya no estaba ahí.
Se puso en pie, y salió de la habitación, buscándola. No estaba en el piso de arriba, por lo que decidió bajar. Escuchaba voces, era Jenna, hablaba con alguien, pero, ¿con quién? Al entrar en la cocina, no esperaba encontrarse con aquella persona.
- ¿¿Hans?? – Era Nora, quien estaba tomándose un té junto a la chica del pelo rojo, se extrañó al ver al chico en ropa interior, y todo despeinado.
- ¿Nora? A-anda, no esperaba verte aquí – Dijo, algo cortado.
- Yo tampoco, eso desde luego... - Miró a Jenna un instante – ¿Cómo estás, Hans?
- Pues... B-bien, supongo. ¿Cómo te ha ido a ti? Desapareciste sin más.
- Tenía que solucionar algunas cosas, pero... Veo que os habéis encargado de llenar el vacío que dejé – Forzó una risilla.
- Nora, no... Agh, este pringado ha dormido aquí, pero solamente porque ayer íbamos algo perjudicados, nada más.
- Aaaah... - Hans no entendía qué estaba pasando, evidentemente ayer habían pasado más cosas.
- NADA MÁS. ¿Verdad, Hans? – Le miró, con ahínco.
- N-nada más, me quedé frito del sueño que tenía, así que...
- Entiendo... - Nora miró al suelo un instante – En fin, que sois mayorcitos, no teníais que darme ninguna explicación, eh – Se burló. – Me voy, aún tengo que vaciar la maleta y demás, ¿nos vemos en el sótano más tarde?
- Claro, por supuesto – Respondió Jenna.
- Genial, nos vemos... - Miró al joven un instante – Por cierto, Hans. Gracias por las vistas – Luego le guiñó el ojo, riendo.
- Por qué dic... ¡Ay mi madre! – Se percató de que únicamente llevaba calzoncillos – Me voy a vestir – Subió corriendo a por la ropa. Al bajar, la chica le miraba con una mirada distinta a la de anoche.
- Siéntate, tenemos que hablar de una cosa.
- Ah... ¿Qué ocurre?
- Lo de anoche, eso ocurre. Oye, yo... No me tendría que haber metido en tu cama, ¿vale?
- Bueno, íbamos borrachos, yo no le daría...
- Sí, sí la tiene. Importa, porque... No eras tú, con quien yo quería estar, ¿vale? – Aquello no sonó muy bien.
- Espera, ¿de qué estás hablando?
- En la cama, yo... Cuando dije que necesitaba aquello...
- Oh... Ya... - Hans se sintió dolido – Querías que fuese otra persona.
- ...sí.
- Bien, pues... - Se levantó de la silla – Siento haberte decepcionado.
- Hans, no, espera...
- No, tranquila, todo está bien, en el fondo... - Frunció el ceño, de repente – Tú no eres la persona con la que habría querido estar en esa situación, por eso te detuve.
- ¿Qué...?
- Me voy a casa... Gracias por ser sincera conmigo, y por dejar que me quede. Y no te preocupes, no le diré a nadie nada sobre esto – Se dirigió a la puerta y se marchó.
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La Tormenta Ignea (COMPLETO)
FantasiaHans es un chico de unos 17 años, el cual tiene una vida medianamente común, o al menos, solía ser así. Su historia cambia cuando entra en contacto con un pequeño orbe de energía, que aparece sin previo aviso en su habitación, dejándole inconsciente...
