Aterrizaron en Ardis, finalmente. Tras aquel viaje, tantas personas cruzando... La pistola de portales se quebró... Ya no habría forma de volver, no al menos con el artefacto. Decidieron organizarse un poco, Hans, Isaac, Derek y Ellen serían los cabezas de grupo. Fueron los primeros en entrar en la torre de Leyla, el lugar estaba algo cambiado, unas enredaderas negras cubrían todo el lugar, Isaac supo reconocerlas, para su desgracia. Aquel lugar, volvía a ser aterrador, sin duda la bruja había redecorado todo, no había rastro de nadie más en el lugar, sorprendentemente. Al llegar a la azotea, montones de enredaderas crecían hacia arriba, formando varias plataformas más, llegando a la zona más alta, dejando atrás el pico de la torre, era como si la bruja hubiese estado construyendo sobre ella.
- Este sitio ha cambiado bastante... - Mencionó Isaac.
- Eh, ahí hay unas escaleras, ¿adónde conducen? – Preguntó Derek, señalando.
- Ahí, es donde está el panel de los Reverse, seguidme – Subieron los escalones, una vez allí, el panel de control que habían creado, había sido arrancado, no quedaba nada... - Madre mía...
- Leyla tiene cariño a los de tu calaña, ¿eh? – El sarcasmo del moreno volvió a emerger.
- Esta máquina magnificaba los poderes de mi abuelo y sus tres amigos... Esto es irreparable, ni siquiera yo puedo revertirlo, se ha llevado parte de la estructura para que no pueda arreglarlo.
- Es lista... Sabe lo que hace – Añadió Ellen, sentándose en el cuadro de mandos roto.
- Oye, vosotros - Hans se acomodó también - ¿Cómo os habéis conocido como tal? Es decir, sé cosas puntuales, pero...
- Bueno... - Isaac comenzó a pensar. Por el momento ninguno de los esbirros de Leyla estaban allí, decidieron tomarse un momento para hablar – Yo conocí a Ellen y a Derek cuando mataron a Rogers, Ellen me pidió ayuda, y... Eso hice, en resumidas cuentas.
- Recuerdo cuando apareciste en el Limbo – Derek siguió. – No dejabas de hacer preguntas, tener que ir contigo a otra dimensión fue muy tedioso.
- Anda, qué majo. Tú eras un borde en aquel entonces, no te fiabas ni de tu sombra, yo sí que tuve que tener paciencia contigo – Le cortó Ellen.
- Fue Abi la que te cambió, ¿verdad? – Insinuó Hans.
- Bueno... Sí, para qué negarlo. Hizo tanto por mí... No me dio por perdido, ni por un segundo – Sonreía mientras lo contaba. – Es increíble, tengo mucha suerte de tenerla.
- Podría decir lo mismo de Megan, es astuta, nunca había conocido a alguien tan valiente. Ella también estuvo ahí para mí, incluso cuando yo me quedé en Ardis atrapado siete años.
- ¿¿Te quedaste siete años aquí?? – Derek desconocía aquello.
- Síp, por un bien común, salvar este mundo, los portales se bloquearon durante un tiempo, fue un proceso lento, pero al final, Megan y yo pudimos estar juntos, y vivir tranquilos.
- Es curioso cómo los tres hemos esperado para que pudiéramos estar con esa persona especial, ¿no? Como Lein y yo.
- Eso debió de ser duro, Ellen, tú sí que eres increíble – Dijo Isaac.
- Sí, tú te cargaste a ese cerdo de Redda, je, mira, hiciste lo que Isaac nunca pudo terminar – Derek se mofó.
- ¿Tienes idea de la que se lio aquí con él acaso? – El chico de las ojeras se mostró molesto.
- Sorpréndeme.
- Pues... ¡U-un montón de cosas, ya está! El caso es que tú, Ellen, nos diste una nueva oportunidad a todos.
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La Tormenta Ignea (COMPLETO)
FantasyHans es un chico de unos 17 años, el cual tiene una vida medianamente común, o al menos, solía ser así. Su historia cambia cuando entra en contacto con un pequeño orbe de energía, que aparece sin previo aviso en su habitación, dejándole inconsciente...
