Tengo miedo... mucho.
André me mira como si fuera su nuevo trofeo... su nuevo premio. No deja de caminar en círculos a mi alrededor. Y yo no paro de estremecerme cada vez que se acerca más de lo debido. El lugar donde me dio la cachetada me palpita. Puedo notar que mi ojo se va cerrando con el pasar de los minutos.
A lo lejos, no dejo de mirar un punto rojo que parpadea. Se apaga y se prende constantemente. Él no deja de hablar, pero no le presto atención, estoy como ida, en otro mundo. Mis ojos no se despegan de ese punto rojo. Y, al parecer, él lo nota.
—¿Te gusta ese punto rojo o qué? —pregunta, pero no le contesto; cosa que lo hace enfadar. Me agarra el cabello con fuerza y tira hacia atrás dejando mi cuello estirado—. Te pregunte algo.
Siento su aliento en mi mejilla y, como puedo, niego con la cabeza.
—No me mientas y habla, que para algo tienes boca.
—N-no, no me gu-gusta ese punto —digo apenas.
—Dije que no me mientas, pelirroja estúpida.
—Te-te estoy diciendo la ver-verdad.
—Sí claro, pero no te preocupes —me suelta bruscamente y se aleja en dirección al punto—, te mostrare qué es.
Se oculta en la oscuridad que hay frente a mí, pero logro escuchar cadenas moviéndose y quejidos de una... una mujer. Me estremezco de pies a cabeza al pensar que no soy la única que está pasando por las manos de André en estos momentos.
—Muévete, perra —dice y un grito contenido le sigue.
Mis ojos casi se salen de su órbita al ver lo que André trae de la oscuridad.
Es... es Maya.
¡Ay no!
Esto tiene que ser una pesadilla.
Aparto la vista de ella, su estado me da ganas de vomitar. Dios mío. ¿Cómo una persona puede ser tan...? Creo que no tiene descripción.
—Mhmmm —se queja Maya cuando André la tira al suelo sin piedad.
Tiene un brazo completamente destruido, roto, magullado, lleno de sangre seca y también fresca. Sus piernas son de todos los colores posibles. Verde, morado, amarrillo, azul, rojo... todos. No se logra ver el color de su piel.
Está desnuda, su pecho está en un estado deplorable. Tiene quemaduras por todo este, no sé decir de qué. Su barriga esta igual, pero estas quemaduras se ven mucho más graves. Todo su cuerpo esta maltratado de una forma atroz. Pero eso no es lo peor.
Su cara... Dios.
Alguien, que deduzco fue André, la rapo. Solo tiene una fina capa de cabello rubio, y pensar que lo tenía muy largo. Sus labios están quemados, debajo de sus ojos descansan dos sombras super oscuras, ambos completamente rojos.
—Maya —susurro y ve como intenta levantarse y en eso... lo veo.
El Rerter.
Como me dijo Fabi, lo tiene en la cima de la cabeza, y justo ahí está ese punto rojo que prende y apaga.
Las quemaduras que tiene son por... esa cosa.
—Anit —intesta decir mi nombre, pero la voz le sale distorsionada y rasposa.
—Dios mío. —No puedo creer lo que estoy viendo. ¿Está es la razón de los moretones que le vi hace un mes? ¿André la había comenzado a torturar desde hace mucho y nadie se dio cuenta?
ESTÁS LEYENDO
Los Blake
RomanceTanit White es una simple chica peliroja que vive junto a su madre, pero esta enferma de gravedad. Los medicamentos son muy caros y sus ahorros no dan para más. Tanit decide que es momento de buscar empleo, pero su misión es en vano al no obtener n...
