ALEXANDRA PEMBERTON
No podía respirar
Las personas hablaban de un corazón roto, pero a mi me dolía cada centímetro de mi cuerpo y sentía que mi alma ardía.
Por la mañana estaba tan feliz, todo en mi vida parecía estar mejorando, pero después de la visita de Benjamin, todo se tornó oscuro; me dijo que había estado en una reunión con los Andreotti y que antes de irse, escuchó a Lucca hablar con su padre sobre mí; cuando me lo dijo, no quise creerle, pero al ver el video que me mostraba, no pude negarme más.
Lucca me había usado, me había engañado y todo por petición de su padre; él no me amaba y sus palabras eran una mentira, pero por más que me repetía todo eso, mi corazón seguía doliendo y no podía parar de llorar.
No quería creer que todo lo que me había dicho eran solo mentiras, no podía creer que todas las veces que estuvimos juntos solo fueron un engaño, no podía creerlo y no quería hacerlo, pero que otra opción tenía.
Noah no se apartó de mí ni un solo segundo e intentó consolarme durante horas, pero no podía tranquilizarme; ¿Cómo pudo hacerme esto? ¿Cómo fui tan tonta como para dejarme engañar por un Andreotti?
Mi padre me advirtió toda la vida que los Andreotti apuñalaban por la espalda, pero, aun así, confié en Lucca y me enamoré de él; yo sola me metí en la boca del lobo, yo sola me había arriesgado a salir herida y ahora no tenía idea que hacer.
Lucca había llamado y escrito durante horas, pero francamente no podía hablar con él y no me atrevía a enfrentarlo, por lo que cuando se apareció en mi casa, me aterré y el miedo fue aún peor cuando por fin lo vi.
Lo único en lo que podía pensar era en la forma como me había mentido y durante un segundo, el miedo desapareció siendo reemplazado por la ira y mi juicio se nubló; me sentía tan herida que lo único que pude hacer fue golpearlo, pero enseguida me arrepentí, porque, aunque me había lastimado, mis sentimientos seguían siendo los mismos.
No quería golpearlo, pero no tenía el control de mis acciones, así que terminé gritándole que se marchara, aunque mis gritos parecían ruegos, por lo que Noah simplemente me sostuvo y le ordenó que se fuera para después llevarme de regreso a mi habitación donde rompí en llanto.
- Tal vez deberías hablar con él – sugirió Noah acariciando mi espalda mientras yo intentaba calmarme
- No... no... no – repetí en un susurro
- Puede que todo tenga una explicación, quizá no es lo que parece
- ¡Mintió!
- Tal vez no – respondió Noah y lo miré con los ojos cristalizados
- Yo lo escuché... yo... escuché lo que le decía a su padre... él solo me usó
- Deberías hablar con él – insistió
- ¿Por qué? – cuestioné secando mis lágrimas
- Porque cuando estabas mal, él no dejo de preguntar por ti ni un solo segundo; llamaba cada hora para saber como estabas, si habías comido o salido de la cama y no le importaba nada ni nadie, lo único en su cabeza eras tu
- Mintió – repetí
- A veces las cosas no son lo que parecen, quizá haya una explicación
- ¿Y si no? – pregunté con la voz temblorosa
- Pues seré el primero en romperle la cara – dijo sacándome una sonrisa
ESTÁS LEYENDO
LEGADO
Roman pour AdolescentsDos familias llenas de poder y riqueza Dos familias que siempre estuvieron en contra Y dos herederos que no saben perder Alexandra Pemberton nunca ha recibido un No por respuesta y no existe nada ni nadie a quien ella no pueda doblegar Lucca Andre...
