Capítulo 7

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Will

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Will

Estoy completamente loco con lo que acabo de decir, pero hay algo en la Muñeca de porcelana, llego al club y todos están bebiendo, drogándose y follando en las mesas.

Decadencia.

El infierno.

Sodoma y Gomorra.

Este es mi mundo, esto es lo que soy, Dave al verme me señala hacia la oficina. Nos encontramos de nuevo y me quedo mirándolo, sé que tiene algo que decirme por la cual me trae lo más lejos de todos.

—Vitelio está de nuevo aquí

Maldigo mentalmente, ¿ahora qué? Abro la puerta y ahí en mi lugar está el maldito, desde Falcone murió y él reclamó el territorio, ha sido como un maldito grano en trasero, molesto y que duele en el momento que menos deseas. Sonríe, se cree superior a mí solo por tener un maldito traje de tres piezas hecho a la medida. Para ser más molesto me quito lentamente la cazadora y la cuelgo, algo que ni por asomo hago, voy hasta mi brandy y me sirvo un vaso que tomo de un solo trago.

—Grant, creo que últimamente no estás cuando te necesito.

Coloco con fuerza el vaso, vuelvo a servirme evitando no girarme y abalanzarme sobre él, para partirle la cara de niño bonito.

—¿Qué quieres? —inquiero entre dientes.

—Me iré a Italia, mi primo me necesita y hay algo allá que te interesa.

Suelto una carcajada.

—¿Qué puede interesarme de Italia? —averiguo mientras me giro para enfrentarlo, doy unos pasos y dejo el bajo en el escritorio, coloco las manos sobre él y lo observo desafiándolo—. No hay nada que pueda interesarme en tu maldito país.

Se burla, se levanta y Dave se coloca a mi lado, protegiéndome como siempre. Vitelio saca una dosier y lo tira sobre la mesa. Ni siquiera lo tomo.

—La droga que vendes me la dan los calabreses, pero te niegas a sacar tu cabeza de este club de mala muerte, tú y yo juntos podríamos dominar varios estados.

Trato de no soltar una carcajada, pero no puedo evitarlo. No me interesa el poder, solo quiero tener la suficiente cocaína para perderme, para olvidar.

—Y te la pago, la distribuyo, me ensucio las manos por ti, la tráfico, también te he llevados con los cárteles, no sé, pero creo que en este negocio quién más gana eres.

Sonríe señalándome la carpeta.

—Ese es tu nuevo trabajo.

La tomo y cuando veo la foto, alzo mi mirada.

«Stella».

—¿Un coño nuevo? —inquiero escondiendo mis emociones.

—Mi futura esposa, así que un poco más de respeto.

RaméDonde viven las historias. Descúbrelo ahora